Sócrates no fue sólo un jugador de futbol. En una forma ideológica, cautivó toda una generación reprimida por años de dictadura en Brasil. En 1984, subió a diversos estrados para defender el voto directo para elegir presidente. Prometió salir del País si el voto directo no fuera aprobado en la Cámara. Dicho y hecho, frustrado, Sócrates partió para enrolarse con la Fiorentina de Italia. Para el Seleccionado Brasileño, el delgado jugador y poco aficionado a la preparación física, fue uno de los pilares del equipo del entrenador Telê Santana en España 82. Sin lograr el campeonato, el equipo fue considerado él más talentoso de Brasil desde 1970 (fue eliminado por Italia en los cuartos de final). En México 86, envejecido, el equipo de Telê no repitió la actuación técnica del mundial anterior y tampoco pudo avanzar de los cuartos de final, cuando fue derrotado por Francia en los tiros penales. Sócrates mantuvo su tradición y llegó a pelearse con la FIFA por haber entrado a la cancha con un mensaje político. Especialista en pases de taquito y apodado Doctor por haberse recibido en medicina, siempre fue en contra de las concentraciones. Admitió que se masturbaba y bebía antes de los partidos. Pero su talento habló mas alto que su acondicionamiento físico.