Yo a ésta muchacha compi de piso a la que le metieron el fulano en la cama, también una vez no me pude contener y le mandé un Whatsapp en el que le dije así literalmente que me gustaría comerle el coño hasta cansarme. Así, con esas palabras.
Se puso triste pero me perdonó porque me usaba de amiwito gay confidente para contarme sus mierdas y sabía que yo estaba más solo que la una. Había abracitos de "eres como mi hermano" de vez en cuando y una vez hasta la fui a buscar al aeropuerto y en el bus de vuelta se agarraba a mi mano muy fuerte. El típico love-bombing de narcisista. Pero vamos, que me podían haber echado también.
Fabiana se llamaba. La Fabi. A pesar de todo el sufrimiento que nos causó nuestra convivencia le deseo lo mejor.