Trump es un excelente estratega en política internacional que sabe jugar sus cartas con una habilidad sorprendente.
Hace 5 años existía un cierto equilibrio internacional de poderes entre USA, Rusia y China.
Con la guerra de Ucrania, Trump aprovecha para desgastar el poderío militar y económico de Rusia, apoyando a Ucrania y obligando a Europa a hacer lo mismo. Además obliga a Europa a que inviertan el 5% del PIB en armamento, lo que supone además unos importantes ingresos extra para la industria armamentística de los USA que es el principal proveedor de armamento y tecnología de guerra.
Una vez debilitada la economia Rusa tras varios años de guerra, pone el ojo en Venezuela que tiene la MAYOR reserva mundial de petróleo, sin olvidar que actualmente Venezuela vendía el 80% de esa producción a China a precio de saldo.
Ahora, con la jugada de detener a Maduro, obliga al gobierno Venezolano a ir a pachas con el petróleo con ellos, que aunque es verdad que se necesita una elevada inversión en infraestructuras por parte de USA, a medio plazo servirá para cobrar la deuda de 170.000 millones de dólares que Venezuela tiene con ellos y que, tal y como funcionaba la economía venezolana, no iban a poder cobrar, sumando la propia inversión que USA hará a corto plazo y que acabará cobrando multiplicada por varias veces su valor.
Y como colofón cierra el grifo de petróleo barato a China, que tendrá que buscarse la vida en otro sitio, añadiendo que no se sabe que pasará con la actual deuda de Venezuela con China y que asciende a 60.000 millones de dólares, y que tenía el petróleo venezolano futuro como garantía de pago.
Es posible que Trump siga vendiendo petróleo venezolano a China, pero no a precio de saldo como hasta ahora, sino a precio de mercado, lo que supone un duro golpe económico para China.
Un genio.