Efectos explosivos de los pequeños proyectiles sobre el cuerpo humano
El cirujano poco avezado á la cirugía de guerra que examinara los heridos que resultasen de un combate que hubiese tenido diferentes faces y heridos con los pequeños proyectiles usados en las guerras actuales, observaría con bastante sorpresa la gran variedad en las lesiones que tenía ante su vista, pues mientras que en unos heridos sólo encontraba lesiones limitadas con orificios de entrada y salida redondeados, pequeños, algunas veces con los mismos caracteres, hasta el extremo de que en ciertos casos es difícil precisar el punto de entrada del proyectil y comunicándose entre sí por un conducto estrecho, regular, constituyendo un simple sedal. En otros observaría destrozos considerables, orificio de entrada de 4 y 5 centímetros de ancho, con la piel desgarrada en dos ó tres colgajos; el de salida enorme, irregular, un verdadero boquerón, midiendo algunas veces hasta 10 y 12 centímetros de diámetro, la piel desgarrada en colgajos irregulares y reenversados hacia afuera, el trayecto de la herida, ó es una vasta hendidura ó un infundivulum con la base al orificio de salida, las paredes formadas por músculos desgarrados, están cubiertas de detritus de estos mismos músculos, polvo y pequeñas esquirlas óseas, fragmentos de tendones, etc. Y las diferencias las observaría no sólo en regiones y tejidos diferentes, sino hasta en tejidos y regiones análogas.