Caritas me da asco por estas cosas

Marruecos.​

Marruecos lleva la prioridad nacional a un nivel estratégico de seguridad de Estado, control monárquico y blindaje de su identidad. El sistema marroquí combina un nacionalismo económico estricto con un control férreo sobre quién puede poseer sus recursos y trabajar en su territorio.

Es un auténtico apartheid para los no marroquíes.

Bajo la Constitución del Reino de Marruecos y su Código de Comercio, el Estado prioriza de forma absoluta a los ciudadanos marroquíes sobre los extranjeros (”étrangers”) mediante los siguientes candados legales:

1. Prohibición absoluta de poseer tierras agrícolas.

El veto radical:
Un extranjero no puede comprar ni registrar a su nombre tierras agrícolas en Marruecos. Está prohibido por ley que un no-marroquí tenga la propiedad de suelo rústico o de cultivo.

  • La única excepción: Para usar tierras con fines agrícolas, un extranjero debe recurrir a contratos de arrendamiento a largo plazo (habous o alquileres estatales) que requieren estrictas autorizaciones del Ministerio del Interior y del Ministerio de Agricultura, garantizando que el control final de la tierra nunca salga de manos marroquíes.
2. Prioridad nacional laboral y el visado “ANAPEC”

Marruecos opera un sistema de protección laboral extremadamente rígido para evitar que los extranjeros ocupen puestos que un marroquí podría realizar:

  • El filtro de la ANAPEC: Para que una empresa contrate a un extranjero, primero debe demostrar ante la Agencia Nacional de Promoción del Empleo y de las Competencias (ANAPEC) que no existe ningún ciudadano marroquí en todo el país capacitado para hacer ese trabajo.
  • El proceso: La vacante se publica obligatoriamente durante semanas. Si un marroquí aplica y cumple con el perfil, la empresa está obligada a contratarlo a él. Solo si la búsqueda falla, la ANAPEC emite un certificado que permite tramitar el contrato de trabajo para el extranjero.
  • Profesiones vetadas de facto: Oficios técnicos, puestos administrativos básicos, comercio al por menor, hostelería de nivel básico y servicios están completamente cerrados a los extranjeros para proteger el empleo local.


3. Control de cambios y repatriación de dinero (El “Dirham no convertible”)

Marruecos protege su moneda y su economía nacional impidiendo que el dinero extranjero salga del país fácilmente:

  • Si eres extranjero residente: Si trabajas en Marruecos y ganas en Dirhams (MAD), la Office des Changes (Oficina de Cambios) impone límites muy estrictos para convertir tus ganancias a Euros o Dólares y enviarlas a tu país de origen. El Estado prioriza que la riqueza generada en territorio marroquí se quede y se gaste dentro de su propia economía.
4. Exclusión radical en Ayudas Sociales y Subsidios

En Marruecos, el sistema de asistencia social es modesto pero exclusivo para nacionales:

  • Subsidios a los alimentos (Caisse de Compensation): Aunque el Estado subsidia productos básicos (como la harina, el azúcar y el gas butano) en el mercado general —lo que beneficia indirectamente a quien los compre—, las ayudas económicas directas del nuevo sistema de protección social y médica universal (AMO) están vinculadas estrictamente al Número de Identidad Nacional (CIN).
  • Vivienda y apoyo a la pobreza: Los programas estatales de vivienda social (como “Vivienda a 250,000 DH”) y las transferencias directas de efectivo a familias vulnerables creadas por la monarquía excluyen por completo a los extranjeros residentes. El apoyo social se considera un deber del Rey exclusivamente hacia sus súbditos (sujets).
5. El candado de la fe (Estatuto Personal)

Marruecos mezcla la prioridad nacional con la religión de Estado (el Islam):

  • Un extranjero no musulmán no puede heredar bienes de un marroquí.
  • Si un hombre extranjero quiere casarse con una mujer marroquí, está obligado por ley a convertirse formalmente al Islam ante un juez (Adoul) para que el matrimonio sea legal. De lo contrario, el Estado no reconoce la unión y el extranjero carece de cualquier derecho familiar o de residencia derivado del matrimonio.


Marruecos demuestra cómo un Estado utiliza la ley para proteger su territorio, su mercado laboral y su tejido cultural, manteniendo a la población extranjera bajo un estatus de paria, sin amnistías internacionales, onus, Cáritas ni pollas.
Pues tan de puta madre no parece el sistema, cuando todo el mundo quiere escapar.
 
Pues tan de puta madre no parece el sistema, cuando todo el mundo quiere escapar.

Son moros... Joder

Pero es un buen sistema

Y tampoco es que escapen tanto, tienen 20 hijos, y no cabe tanto hijoputa, así que nos mandan delincuentes para dinamitar nuestro país y gente que por muy bien que viva allí si le dan una paga por tocarse los cojones aquí se van
 
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