A
Aquilino_mingafloja
Guest
Su problema tiene fácil solución:
Cuando su señora abuela esté solazándose al calor del brasero, deberá usted introducirse bajo las enaguas y cortar unos parches de su piel (preferentemente de un tamaño superior a diez centímetros cuadrados); una vez conseguidos dichos parches déjelos secar al sol, ahora deberá proceder a extraer, vía rectal, un litro exacto de sangre de su amada, es preferible que lo haga con una navaja hecha a mano por usted mismo, pues así será más efectivo lo que vamos a hacer; ahora que tiene su sangre, deberá utilizar ésta para llenar una pluma, que debe ser Montblanc (¡no olvide preservar la sangre sobrante debidamente sellada en el frigorífico, junto a los San Jacobos!); ¿tiene ya su pluma llena y sus parches de piel seca listos? Excelente, aunque ahora viene una parte que podría ser complicada, debe usted entablar amistad con un árbitro de segunda división para, aprovechando un descuido, introducirse bajo su cama y escribir en los parches "no hay lugar como Burguer King" tantas veces como le sea posible hasta ocupar todo el espacio ¡hágalo por las dos caras hombre!
Una vez completada la anterior parte, deberá usted adquirir un par de punzones, un par de castañuelas y dos anzuelos. Utilize los anzuelos para fabricarse unos pendientes con las castañuelas, pendientes que deberá llevar puestos antes de comenzar la siguiente parte del ritual. Ahora viene la que quizá sea la parte más importante del ritual, debe usted vestir sus mejores galas excepto en los pies, donde deberá vestir patucos basados en personajes de la Aldea del Arce, en cualquiera de ellos, no se apure usted; por supuesto, huelga decir que es ahora cuando debe usted colocarse sus improvisados pendientes -en realidad son focalizadores de energía mística- y trinchar los parches de piel con los punzones, de modo que queden bien sujetos, como último preparativo antes de presentarse ante su amada, debe acumular en su boca la sangre sobrante del ritual anterior (si no le queda, puede sustituírla por la pócima que se obtiene al diluír Peta-Zetas en gaseosa 'La Casera').
Llegó el último paso ¡debe usted estar realmente emocionado! Acérquese decididamente a su dama bailando un aurresku y, antes de que pueda mediar palabra, escupa con tanta precisión como pueda el contenido de su boca apuntando hacia los ojos de ella -es crucial conseguir, al menos, un acierto- para conseguir que entre en un estado de estupor y confusión, aprovechando dicho estado, debe usted situarse detrás de ella y clavar al mismo tiempo los dos punzones en sus nalgas hasta que los parches de piel previamente encantados hagan contacto directo con su piel (la de ella, no la suya, no sea animal) mientras grita: ¡IA IA CTHULU! ¡IA YOG SOTOTH! ¡IA ZACARÍAS EL GRANDE!
Tan pronto como haya acabado su última invocación, deberá abandonar el inmueble a velocidad de trote y dirigirse hacia el puerto, o en su defecto, al río más cercano donde deberá zambullirse y evitar contacto con el aire tanto como le sea posible; no me sea canelo, claro que puede respirar, pero cuando salga a hacerlo deberá agitar su cabeza para que los focalizadores-castañuela puedan expeler las energías mágicas negativas que se niegan a abandonar su cuerpo en éste acto de purificación (de ahí que sea necesaria el agua presente en la naturaleza de forma más directa y no sirva la de una bañera). Cuando esté bien entrada la noche podrá abandonar el agua, deberá agacharse tras una papelera verde antes de seguir su camino y tan pronto como se le cruze un viandante que lo mire, deberá comunicarle con una sonrisa 'ya está hecho'. Esto sellará definitivamente el conjuro. Vaya ahora a dormir.
Cuando despierte, gracias a este mágico proceder, su novia vendrá a comunicarle que ya ha conseguido sus papeles y así ganará usted más tiempo para pensar si realmente desea casarse, o incluso, si tal persona le conviene.
Cuando su señora abuela esté solazándose al calor del brasero, deberá usted introducirse bajo las enaguas y cortar unos parches de su piel (preferentemente de un tamaño superior a diez centímetros cuadrados); una vez conseguidos dichos parches déjelos secar al sol, ahora deberá proceder a extraer, vía rectal, un litro exacto de sangre de su amada, es preferible que lo haga con una navaja hecha a mano por usted mismo, pues así será más efectivo lo que vamos a hacer; ahora que tiene su sangre, deberá utilizar ésta para llenar una pluma, que debe ser Montblanc (¡no olvide preservar la sangre sobrante debidamente sellada en el frigorífico, junto a los San Jacobos!); ¿tiene ya su pluma llena y sus parches de piel seca listos? Excelente, aunque ahora viene una parte que podría ser complicada, debe usted entablar amistad con un árbitro de segunda división para, aprovechando un descuido, introducirse bajo su cama y escribir en los parches "no hay lugar como Burguer King" tantas veces como le sea posible hasta ocupar todo el espacio ¡hágalo por las dos caras hombre!
Una vez completada la anterior parte, deberá usted adquirir un par de punzones, un par de castañuelas y dos anzuelos. Utilize los anzuelos para fabricarse unos pendientes con las castañuelas, pendientes que deberá llevar puestos antes de comenzar la siguiente parte del ritual. Ahora viene la que quizá sea la parte más importante del ritual, debe usted vestir sus mejores galas excepto en los pies, donde deberá vestir patucos basados en personajes de la Aldea del Arce, en cualquiera de ellos, no se apure usted; por supuesto, huelga decir que es ahora cuando debe usted colocarse sus improvisados pendientes -en realidad son focalizadores de energía mística- y trinchar los parches de piel con los punzones, de modo que queden bien sujetos, como último preparativo antes de presentarse ante su amada, debe acumular en su boca la sangre sobrante del ritual anterior (si no le queda, puede sustituírla por la pócima que se obtiene al diluír Peta-Zetas en gaseosa 'La Casera').
Llegó el último paso ¡debe usted estar realmente emocionado! Acérquese decididamente a su dama bailando un aurresku y, antes de que pueda mediar palabra, escupa con tanta precisión como pueda el contenido de su boca apuntando hacia los ojos de ella -es crucial conseguir, al menos, un acierto- para conseguir que entre en un estado de estupor y confusión, aprovechando dicho estado, debe usted situarse detrás de ella y clavar al mismo tiempo los dos punzones en sus nalgas hasta que los parches de piel previamente encantados hagan contacto directo con su piel (la de ella, no la suya, no sea animal) mientras grita: ¡IA IA CTHULU! ¡IA YOG SOTOTH! ¡IA ZACARÍAS EL GRANDE!
Tan pronto como haya acabado su última invocación, deberá abandonar el inmueble a velocidad de trote y dirigirse hacia el puerto, o en su defecto, al río más cercano donde deberá zambullirse y evitar contacto con el aire tanto como le sea posible; no me sea canelo, claro que puede respirar, pero cuando salga a hacerlo deberá agitar su cabeza para que los focalizadores-castañuela puedan expeler las energías mágicas negativas que se niegan a abandonar su cuerpo en éste acto de purificación (de ahí que sea necesaria el agua presente en la naturaleza de forma más directa y no sirva la de una bañera). Cuando esté bien entrada la noche podrá abandonar el agua, deberá agacharse tras una papelera verde antes de seguir su camino y tan pronto como se le cruze un viandante que lo mire, deberá comunicarle con una sonrisa 'ya está hecho'. Esto sellará definitivamente el conjuro. Vaya ahora a dormir.
Cuando despierte, gracias a este mágico proceder, su novia vendrá a comunicarle que ya ha conseguido sus papeles y así ganará usted más tiempo para pensar si realmente desea casarse, o incluso, si tal persona le conviene.
