percutador
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EL SIGUIENTE RELATO ES UNA FICCIÓN LITERARIA QUE ANALIZA LA MENTE Y EL COMPORTAMIENTO DE UN PERSONAJE RACISTA VIOLENTO Y XENÓFOBO. COMO ESTILO LITERARIO SE UTILIZA LA NARRACIÓN EN PRIMERA PERSONA, SIN PRETENDER NUNCA HACER UNA APOLOGÍA DEL RACISMO NI LA VIOLENCIA QUE EL AUTOR CONDENA TOTALMENTE Y REPUDIA, SIMPLEMENTE A TRAVÉS DE ESTE EJERCICIO LITERARIO HA QUERIDO ENTRAR EN LA MENTE DE UN PSICÓPATA
Este relato se tiene que escuchar con música y a cada parte le corresponde una canción que fue la que estaba escuchando mientras lo escribía.
NUNCA ME DEJES TIRADO OTRA VEZ
Me doy una vuelta
Con mi mejor amigo
Espero que nunca me deje tirado
Él sabe donde tiene que llevarme
Llevándome donde yo quiero estar
Me doy una vuelta
Con mi mejor amigo
Volamos alto
Miramos el mundo pasar por debajo de nosotros
Nunca quiero bajar
Nunca quiero que mis pies vuelvan atrás
Sobre el suelo
Me doy una vuelta
Con mi mejor amigo
Espero que él nunca me deje tirado otra vez
Me promete que estaré a salvo
Mientras recuerdo quien lleva los pantalones
Espero que él nunca me defraude otra vez
Nunca me dejes tirado
Mira las estrellas, están brillando
Todo saldrá bien esta noche.
No es agradable despertar a mi George Stark particular... Con esta frase iba a comenzar el relato de lo que hace mucho decidí olvidar. Jodidos recuerdos, a veces me atormentan como pesadillas en noches en las que cargado de pastillas apenas puedo respirar en la cama. La cocaína es demasiado cara y esos éxtasis o como se llamen tienen mala resaca.
Bueno a lo que iba, anoche nos juntamos otra vez. La excusa era celebrar la victoria de España en su partido contra Rusia de la Eurocopa de Portugal. Siempre sé lo que pasará cuando me reúno con mis colegas, todos los sabemos, aunque callamos, nunca lo mencionamos. En teoría son entrañables reuniones con los viejos amigos, que el abuso de alcohol y drogas y ese extraño sentimiento de horda que se apodera de nosotros, terminan convirtiéndonos en bestias escapadas de algún frenopático y ahora sueltas por la ciudad. Nunca tuve que dar cuenta de todas las violaciones, apaleamientos y destrozos de todo tipo que ocasionamos, y no fueron pocos, no fueron pocos...
Llegamos a los locales muy modositos y educados todos, vestidos con nuestros caros trajes de chaqueta, impecablemente peinados y afeitados, todos excepto yo casados por la Iglesia, algunos honorables padres de familia, ejecutivos, consultores, empresarios, gente media de clase media, pensará el camarero que diligentemente nos sirve. Esta vez éramos siete, eludo poner sus nombres reales, así que inventaré unos al efecto.
Cabrón es el hijo de uno de los hombres más importante del panorama empresarial español, lo que le ayudó y bastante a hacerse un hueco en una gran empresa de la que raudamente escaló posiciones hasta llegar a su puesto directivo sin el menor esfuerzo; a pesar de eso nunca ha sido lo que se conoce como un niño de papá, yo más bien le definiría como un buscavidas, cuando me refiero a él suelo hacerlo como “el perro”, porque siempre se sale con la suya, tiene una agencia llena de números a los que acude para solventar todos sus chanchullos, es el clásico enterao, enchufao, caradura e hijo de puta que siempre va a lo suyo, pero tiene un gran encanto personal, es el carisma hecho persona, tiene la cualidad de caer bien a todo el mundo, a pesar de la falsedad y el interés que siempre destila, pero se lo hace perdonar todo. A mí me aprecia, supongo que porque soy el único quizás con el que se puede mostrar tal y como es, además en estas escasas reuniones aprovecha para dar rienda suelta a toda la mala leche que lleva tragándose durante meses entre gente como él, que le entiende sin necesidad que diga nada. Una vez me llamó “hombre sabio” y me dijo que yo era la única persona con la cual podría estarse sin hablar durante horas, porque no sentiría que tuviera nada que demostrarme, le aceptaba tal y como es, sin fingimientos ni mentiras.
A Hijoputa le conocí cuando estudiaba en mi ciudad natal, siempre se ha creído el Superhombre de Nietszche, por encima del Bien y del Mal. Qué puedo decir de él, extremadamente inteligente y carente del menor escrúpulo, yo diría que es una persona amoral, que se mueve como pez en el agua por los pasillos del cuerpo diplomático al que pertenece. Conoce al dedillo las direcciones de los tugurios más infectos de las ciudades a las que ha sido destinado, donde conseguir la droga más barata o acostarte con las putas más jóvenes. Ha traficado con heroína con su valija diplomática, ha desvirgado a niñas, ha tenido un esclavo en un país africano. Piensa que el mundo es una mierda y hay que aprovecharse de ella mientras se pueda. Como Cabrón pasaría por el yerno ideal, tan educadito, de buena familia, formal... Se cree de una especie de raza superior, para la cual las leyes y la ética convencionales no tienen potestad ni nunca la tendrán.
Bastardo, es el único lumpen de todos, fue compañero de mili, me cayó bien y le agregué al grupo. Ahora es uno más, todos lo aprecian, en la medida que esa gente puede apreciar a otro, digamos más bien que le aceptaron enseguida como a uno más. Tuvo un problema en la GOE donde estaba destinado, bueno si llamamos problema a golpear salvajemente a un instructor, y le destinaron donde estaba yo. Tenía un largo historial de agresiones como miembro de una banda skinhead, que gracias a la ayuda de otro colega, del que luego hablaré, abogado, pudo resolver. Actualmente tiene un taller de motocicletas. Como me dijo Cabrón hace tiempo, nosotros pensamos lo mismo que él, pero vestimos mejor, básicamente su ideario se basa en la máxima de que nosotros “Somos Fascistas, Somos Madridistas” y en lógica debemos ser coherentes con ello. La ultraviolencia es su seña de identidad, pero dentro del grupo, de la camada, es la persona mas dulce y cordial que te puedas encontrar. Cuesta creer que alguien capaz de pisar la cabeza de un marica hace unos instantes pueda ser después tan campechano con uno. Supongo que eso explica la cordialidad de los SS para con sus amigos y familias, mientras no dudaban en cometer las mayores atrocidades de las que disfrutaban sádicamente hacia otros seres humanos. Yo diría que es la persona más noble que he conocido, incapaz de mentir a un amigo, cariñoso y leal; pero sin duda el peor enemigo que te puedas echar. Podría contar mil y una movidas de Bastardo y su odio cerval a punkies, hippies, inmigrantes, sarasas y demás fauna; pero ninguna de ellas ha hecho que merme ni un ápice el cariño que le tengo.
Ya sé lo que me diréis, que como me junto con esa gente que BLA BLA BLA. Pero qué coño, son los míos, yo nací así y no voy a cambiar. Si me junto con “gente normal” me aburro, me siento solo, incomprendido, rodeado de idiotas, vacío. Con esa gente me puedo expresar, son los míos, piensan y sienten como yo y actúan, vaya que sí actúan, son mis amigos. Es verdad que a veces, durante largas temporadas, he querido distanciarme de ellos, pero siempre llegaban las llamadas, los avisos, las llegadas a mi casa, para recordarme que estaban allí, que contaban conmigo y debía contar con “ellos”. Alguna vez tuve que poner tierra de por medio. Pero en el fondo muy en el fondo de mi alma, sabía que no podría evitar lo inevitable, porque qué coño me gustaba, me gusta levantar mi brazo y gritar ¡¡¡SIEG HEIL!!! Y pensar que Hitler debió ganar la guerra y sentirme nacionalsocialista hasta la médula y orgulloso de ser un hombre blanco. No puedo combatir a la Bestia, porque está en mí, soy yo. Me habla desde lo más profundo, como el Señor de las Moscas. Me pide sangre. Puedo intentar civilizarme, domesticar al lobo, y a veces lo he intentado con la mejor voluntad, pero se quedará siempre en un ligero barniz de buenos propósitos y mejores formas, que ocultan algo que los no iniciados es mejor que desconozcan, la “gente normal” no entiende, no entienden lo que siento cada vez que pongo la televisión y veo a un marica baboso hablando de la vida de una fulana famosa, no comprende lo que me gustaría hacerle a ese marica, cuya sola existencia me ofende, el hecho de que una criatura tan inmunda y abyecta a mis ojos, deleznable completamente, pueda respirar el mismo aire que yo. Ellos me entienden sin necesidad de que trate de justificarme, piensan lo mismo que yo.
Me hizo gracia cuando vi en El Día de la Bestia aquello de “Limpia Madrid”, estaba claro que Alex de la Iglesia, conocía la existencia de grupos paramilitares, como nos llamábamos, en mi ciudad, años ha de que se estrenara aquella película, pues aquella era una de nuestras consignas. Yo comencé a los 16 años en una organización clandestina de una brutalidad extrema, que seguro que a más de uno le sonará: “Bases Autónomas”. Acostumbrábamos a dejar nuestro logotipo por las zonas en las que nos movíamos, consistente en una cruz céltica y las iniciales de la organización. De carácter neonazi, éramos una especie de herederos del célebre Cristo Rey. Hijos y nietos de militares franquistas la mayoría, supurábamos odio hacia el Sistema y todo lo que lo representara. Empezamos por cosas pequeñas, apalear travestis en la calle Fortuny, ligar con maricas en el Retiro para que luego otros emboscados les partieran su asquerosa boca de depravados, ir a la caza de “guarros” (punkies y demás). Hasta una foto mía apareció en la portada del diario Ya por lo del 20-N del 86, que montamos una en las cercanías de la plaza de Oriente, se me veía tapado con un pañuelo y mi brazo al alto, recuerdo el titular: “La Camada del Odio” jajaja aquello me hizo ganar puntos.
Organizábamos nuestras acciones con minuciosidad, golpeando y huyendo, como un comando urbano, nunca nos pillaron. No solíamos usar armas de fuego, básicamente nuestro arsenal consistía en bates de béisbol y aerosoles antiviolador, que comprábamos en la tienda de material de autodefensa de un conocido. Nuestro lugar de reunión era un pequeño gimnasio del Barrio del Pilar. Mis padres estaban contentos porque todas las tardes iba a practicar deporte (hacer karate-do allí) lo que me mantendría lejos de las drogas, que habían supuesto una terrible lacra para mi generación. Lo que no sabían es que todos aquellos años de práctica en artes marciales, tenían luego su utilización en las calles.
Este relato se tiene que escuchar con música y a cada parte le corresponde una canción que fue la que estaba escuchando mientras lo escribía.
NUNCA ME DEJES TIRADO OTRA VEZ
Me doy una vuelta
Con mi mejor amigo
Espero que nunca me deje tirado
Él sabe donde tiene que llevarme
Llevándome donde yo quiero estar
Me doy una vuelta
Con mi mejor amigo
Volamos alto
Miramos el mundo pasar por debajo de nosotros
Nunca quiero bajar
Nunca quiero que mis pies vuelvan atrás
Sobre el suelo
Me doy una vuelta
Con mi mejor amigo
Espero que él nunca me deje tirado otra vez
Me promete que estaré a salvo
Mientras recuerdo quien lleva los pantalones
Espero que él nunca me defraude otra vez
Nunca me dejes tirado
Mira las estrellas, están brillando
Todo saldrá bien esta noche.
No es agradable despertar a mi George Stark particular... Con esta frase iba a comenzar el relato de lo que hace mucho decidí olvidar. Jodidos recuerdos, a veces me atormentan como pesadillas en noches en las que cargado de pastillas apenas puedo respirar en la cama. La cocaína es demasiado cara y esos éxtasis o como se llamen tienen mala resaca.
Bueno a lo que iba, anoche nos juntamos otra vez. La excusa era celebrar la victoria de España en su partido contra Rusia de la Eurocopa de Portugal. Siempre sé lo que pasará cuando me reúno con mis colegas, todos los sabemos, aunque callamos, nunca lo mencionamos. En teoría son entrañables reuniones con los viejos amigos, que el abuso de alcohol y drogas y ese extraño sentimiento de horda que se apodera de nosotros, terminan convirtiéndonos en bestias escapadas de algún frenopático y ahora sueltas por la ciudad. Nunca tuve que dar cuenta de todas las violaciones, apaleamientos y destrozos de todo tipo que ocasionamos, y no fueron pocos, no fueron pocos...
Llegamos a los locales muy modositos y educados todos, vestidos con nuestros caros trajes de chaqueta, impecablemente peinados y afeitados, todos excepto yo casados por la Iglesia, algunos honorables padres de familia, ejecutivos, consultores, empresarios, gente media de clase media, pensará el camarero que diligentemente nos sirve. Esta vez éramos siete, eludo poner sus nombres reales, así que inventaré unos al efecto.
Cabrón es el hijo de uno de los hombres más importante del panorama empresarial español, lo que le ayudó y bastante a hacerse un hueco en una gran empresa de la que raudamente escaló posiciones hasta llegar a su puesto directivo sin el menor esfuerzo; a pesar de eso nunca ha sido lo que se conoce como un niño de papá, yo más bien le definiría como un buscavidas, cuando me refiero a él suelo hacerlo como “el perro”, porque siempre se sale con la suya, tiene una agencia llena de números a los que acude para solventar todos sus chanchullos, es el clásico enterao, enchufao, caradura e hijo de puta que siempre va a lo suyo, pero tiene un gran encanto personal, es el carisma hecho persona, tiene la cualidad de caer bien a todo el mundo, a pesar de la falsedad y el interés que siempre destila, pero se lo hace perdonar todo. A mí me aprecia, supongo que porque soy el único quizás con el que se puede mostrar tal y como es, además en estas escasas reuniones aprovecha para dar rienda suelta a toda la mala leche que lleva tragándose durante meses entre gente como él, que le entiende sin necesidad que diga nada. Una vez me llamó “hombre sabio” y me dijo que yo era la única persona con la cual podría estarse sin hablar durante horas, porque no sentiría que tuviera nada que demostrarme, le aceptaba tal y como es, sin fingimientos ni mentiras.
A Hijoputa le conocí cuando estudiaba en mi ciudad natal, siempre se ha creído el Superhombre de Nietszche, por encima del Bien y del Mal. Qué puedo decir de él, extremadamente inteligente y carente del menor escrúpulo, yo diría que es una persona amoral, que se mueve como pez en el agua por los pasillos del cuerpo diplomático al que pertenece. Conoce al dedillo las direcciones de los tugurios más infectos de las ciudades a las que ha sido destinado, donde conseguir la droga más barata o acostarte con las putas más jóvenes. Ha traficado con heroína con su valija diplomática, ha desvirgado a niñas, ha tenido un esclavo en un país africano. Piensa que el mundo es una mierda y hay que aprovecharse de ella mientras se pueda. Como Cabrón pasaría por el yerno ideal, tan educadito, de buena familia, formal... Se cree de una especie de raza superior, para la cual las leyes y la ética convencionales no tienen potestad ni nunca la tendrán.
Bastardo, es el único lumpen de todos, fue compañero de mili, me cayó bien y le agregué al grupo. Ahora es uno más, todos lo aprecian, en la medida que esa gente puede apreciar a otro, digamos más bien que le aceptaron enseguida como a uno más. Tuvo un problema en la GOE donde estaba destinado, bueno si llamamos problema a golpear salvajemente a un instructor, y le destinaron donde estaba yo. Tenía un largo historial de agresiones como miembro de una banda skinhead, que gracias a la ayuda de otro colega, del que luego hablaré, abogado, pudo resolver. Actualmente tiene un taller de motocicletas. Como me dijo Cabrón hace tiempo, nosotros pensamos lo mismo que él, pero vestimos mejor, básicamente su ideario se basa en la máxima de que nosotros “Somos Fascistas, Somos Madridistas” y en lógica debemos ser coherentes con ello. La ultraviolencia es su seña de identidad, pero dentro del grupo, de la camada, es la persona mas dulce y cordial que te puedas encontrar. Cuesta creer que alguien capaz de pisar la cabeza de un marica hace unos instantes pueda ser después tan campechano con uno. Supongo que eso explica la cordialidad de los SS para con sus amigos y familias, mientras no dudaban en cometer las mayores atrocidades de las que disfrutaban sádicamente hacia otros seres humanos. Yo diría que es la persona más noble que he conocido, incapaz de mentir a un amigo, cariñoso y leal; pero sin duda el peor enemigo que te puedas echar. Podría contar mil y una movidas de Bastardo y su odio cerval a punkies, hippies, inmigrantes, sarasas y demás fauna; pero ninguna de ellas ha hecho que merme ni un ápice el cariño que le tengo.
Ya sé lo que me diréis, que como me junto con esa gente que BLA BLA BLA. Pero qué coño, son los míos, yo nací así y no voy a cambiar. Si me junto con “gente normal” me aburro, me siento solo, incomprendido, rodeado de idiotas, vacío. Con esa gente me puedo expresar, son los míos, piensan y sienten como yo y actúan, vaya que sí actúan, son mis amigos. Es verdad que a veces, durante largas temporadas, he querido distanciarme de ellos, pero siempre llegaban las llamadas, los avisos, las llegadas a mi casa, para recordarme que estaban allí, que contaban conmigo y debía contar con “ellos”. Alguna vez tuve que poner tierra de por medio. Pero en el fondo muy en el fondo de mi alma, sabía que no podría evitar lo inevitable, porque qué coño me gustaba, me gusta levantar mi brazo y gritar ¡¡¡SIEG HEIL!!! Y pensar que Hitler debió ganar la guerra y sentirme nacionalsocialista hasta la médula y orgulloso de ser un hombre blanco. No puedo combatir a la Bestia, porque está en mí, soy yo. Me habla desde lo más profundo, como el Señor de las Moscas. Me pide sangre. Puedo intentar civilizarme, domesticar al lobo, y a veces lo he intentado con la mejor voluntad, pero se quedará siempre en un ligero barniz de buenos propósitos y mejores formas, que ocultan algo que los no iniciados es mejor que desconozcan, la “gente normal” no entiende, no entienden lo que siento cada vez que pongo la televisión y veo a un marica baboso hablando de la vida de una fulana famosa, no comprende lo que me gustaría hacerle a ese marica, cuya sola existencia me ofende, el hecho de que una criatura tan inmunda y abyecta a mis ojos, deleznable completamente, pueda respirar el mismo aire que yo. Ellos me entienden sin necesidad de que trate de justificarme, piensan lo mismo que yo.
Me hizo gracia cuando vi en El Día de la Bestia aquello de “Limpia Madrid”, estaba claro que Alex de la Iglesia, conocía la existencia de grupos paramilitares, como nos llamábamos, en mi ciudad, años ha de que se estrenara aquella película, pues aquella era una de nuestras consignas. Yo comencé a los 16 años en una organización clandestina de una brutalidad extrema, que seguro que a más de uno le sonará: “Bases Autónomas”. Acostumbrábamos a dejar nuestro logotipo por las zonas en las que nos movíamos, consistente en una cruz céltica y las iniciales de la organización. De carácter neonazi, éramos una especie de herederos del célebre Cristo Rey. Hijos y nietos de militares franquistas la mayoría, supurábamos odio hacia el Sistema y todo lo que lo representara. Empezamos por cosas pequeñas, apalear travestis en la calle Fortuny, ligar con maricas en el Retiro para que luego otros emboscados les partieran su asquerosa boca de depravados, ir a la caza de “guarros” (punkies y demás). Hasta una foto mía apareció en la portada del diario Ya por lo del 20-N del 86, que montamos una en las cercanías de la plaza de Oriente, se me veía tapado con un pañuelo y mi brazo al alto, recuerdo el titular: “La Camada del Odio” jajaja aquello me hizo ganar puntos.
Organizábamos nuestras acciones con minuciosidad, golpeando y huyendo, como un comando urbano, nunca nos pillaron. No solíamos usar armas de fuego, básicamente nuestro arsenal consistía en bates de béisbol y aerosoles antiviolador, que comprábamos en la tienda de material de autodefensa de un conocido. Nuestro lugar de reunión era un pequeño gimnasio del Barrio del Pilar. Mis padres estaban contentos porque todas las tardes iba a practicar deporte (hacer karate-do allí) lo que me mantendría lejos de las drogas, que habían supuesto una terrible lacra para mi generación. Lo que no sabían es que todos aquellos años de práctica en artes marciales, tenían luego su utilización en las calles.
