La tipa que me dio catequesis, cuyas clases eran una tortura, por la tarde después de salir a las 5 del colegio, era una meapilas de cuidado. En su caso no acabó amoñecada, pero también adoptó a una larva de importación, a un nigga más negro que el tizón, al cual paseaba orgullosa por la calle como el que pasea un caniche. Era uno de esos niggas cabezones y contrahechos, bastante orondo y de escasa altura. Debía tener como 12 o 13 años y era achaparrado, mórbido y con evidentes problemas de psicomotricidad. Hace poco lo vi con los de Atades, con los "diversos funcionales", como les llaman ahora para no hacerles sentir tristes y tal.
Y digo yo, ya que vas a adoptar a una larva, al menos elige uno que cumpla unos mínimos requisitos de belleza e inteligencia, ya no hablo del canon de Policleto y las 8 cabezas cuerpo ni que tengan que terminar siendo ingenieros, sino de algo más o menos presentable, y no alguien que parece salido de un Chernobyl de Uganda.