Baron Asler
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- 30 Nov 2004
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Una turista inglesa caminaba la semana pasada por la plaza de Santa Ana, despistada, en busca de la oficina de información turística. Se le ocurrió preguntar el lugar exacto donde encontrarla a una pareja de chavales magrebíes que miraban pasar las horas en uno de los bancos de piedra de la zona. Alegres, ambos le atendieron e, incluso, se ofrecieron para acompañarla hasta el lugar.
Cuando llegaron, los dos jóvenes de origen magrebí la arrastraron a la fuerza a un callejón colindante con la oficina de turismo y allí le robaron todo lo que pudieron. «Y no me lo han contado. Eso lo he visto yo. Los gritos se oían desde aquí», relata el propietario de un restaurante ubicado en la acera opuesta, ya cerca de la Carrera del Darro.
El relato de este asalto a un extranjero en la que se entiende como zona más turística de la capital de la Alhambra es sólo uno de los robos que registran de forma muy frecuente la zona de Plaza Nueva, Santa Ana, final de calle Elvira, Gomérez y otras calles aledañas, según denunciaron ayer por escrito los comerciantes y vecinos de estas zonas.
Un problema localizado
Después de «muchos meses» aguantando la situación insostenible que dicen vivir, el colectivo de comerciantes se ha movilizado para reunir unas 60 firmas que adjuntan a un documento en el que, además de describir su día a día de temores e inseguridad, piden a las distintas administraciones soluciones para un problema que, según manifiestan, atribuyen a grupos de menores magrebíes que pasan las horas muertas en estas zonas «esnifando pegamento, delinquiendo o protagonizando peleas entre ellos».
Sospechan que proceden de los centros de acogida menores ubicados en la zona y se manifiestan alarmados por el modo en la que viven. «¿Qué tipo de acogida o de futuro se les está dando a estos chicos?», comenta una de las dueñas de un establecimiento hostelero de la zona que ha promovido la recogida de firmas.
Por ello, en el escrito remitido a las administraciones, los comerciantes precisan que las firmas entregadas ayer no van dirigidas contra la acogida de estos menores «que vienen en busca de una vida mejor», sino para protestar por lo que consideran un sistema «inadecuado» de acogida. Sobre todo, porque los ven cada día «tirados» en la calle y abocados al mundo de la delincuencia. Los robos que suelen cometer son hurtos menores. Y no hay un solo comerciante que trabaje en el lugar y no ofrezca el relato de un tirón o el robo de una cartera mientras el turista se distrae haciendo una fotografía a la Torre de la Vela.
Cuestión de cifras
Fuentes consultadas en la Policía Nacional de Granada reconocen que este problema existe y las dificultades para atajarlo. Ahora bien, sobre el volumen numérico de robos apuntan a que «es más lo que molestan que la cantidad real de robos y hurtos que se dan en esta zona tan concreta del centro histórico».
Pero la sensación de inseguridad no entiende de cifras. «El otro día se levantó toda la terraza al ver a uno de estos chavales corriendo con una piedra ingente para darle a otro que casi lo mata», recuerda una de las afectadas. Esta última añade que a los firmantes no sólo les preocupa la rentabilidad de sus negocios, sino su seguridad personal.
Por ello, no quiere revelar su identidad, ni ninguno de los comerciantes consultados, porque tienen «miedo». «No te puedes enfrentar a ellos. Si lo haces van en piña y van a por ti», añade una de las firmantes del documento.
Los comerciantes han dirigido el escrito a la Subdelegación del Gobierno, a cuyo responsable piden la presencia continuada de patrullas policiales en la zona por los «altercados, agresiones, coacciones, robos, extorsiones y actos intimidatorios» que se vienen registrando en los últimos meses en Plaza Nueva, centro histórico de Granada, y calles colindantes.
Fracaso institucional
A la Junta manifiestan el «fracaso» que ha supuesto a su juicio «el sistema de tutela e integración» de los menores de origen magrebí que llegan a la provincia, dadas las circunstancias que denuncian, ya que «campan a sus anchas hasta altas horas de la noche sin que aparentemente nadie los controle a pesar de que se supone que muchos de ellos se encuentran alojados en centros de acogida».
Al Ayuntamiento de Granada llaman la atención por la «alarma social» generada por estos grupos y también piden que la Policía Local sirva de apoyo para disuadir a estos grupos.
El documento, que los que han firmado lo han hechos «convencidos de que hay un problema que solucionar», también será dirigido en los próximos días a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia (TSJA), precisamente ubicada en el entorno afectado, y al Defensor del Pueblo Andaluz.
Sobre las medidas que el Ministerio Público puede adoptar en este sentido, y aún en espera de recibir el documento, pueden reducirse a dar paso a la Policía Judicial adscrita a la Fisclía de la denuncia para que analice la situación.
Los comerciantes sostienen que esta situación ya fue comunicada por la Asociación de Vecinos del Realejo, mientras que la del Albaicín, ambos barrios históricos de la ciudad, prevén reunirse para abordar el asunto
FUENTE: DIARIO IDEAL DE GRANADA
Cuando llegaron, los dos jóvenes de origen magrebí la arrastraron a la fuerza a un callejón colindante con la oficina de turismo y allí le robaron todo lo que pudieron. «Y no me lo han contado. Eso lo he visto yo. Los gritos se oían desde aquí», relata el propietario de un restaurante ubicado en la acera opuesta, ya cerca de la Carrera del Darro.
El relato de este asalto a un extranjero en la que se entiende como zona más turística de la capital de la Alhambra es sólo uno de los robos que registran de forma muy frecuente la zona de Plaza Nueva, Santa Ana, final de calle Elvira, Gomérez y otras calles aledañas, según denunciaron ayer por escrito los comerciantes y vecinos de estas zonas.
Un problema localizado
Después de «muchos meses» aguantando la situación insostenible que dicen vivir, el colectivo de comerciantes se ha movilizado para reunir unas 60 firmas que adjuntan a un documento en el que, además de describir su día a día de temores e inseguridad, piden a las distintas administraciones soluciones para un problema que, según manifiestan, atribuyen a grupos de menores magrebíes que pasan las horas muertas en estas zonas «esnifando pegamento, delinquiendo o protagonizando peleas entre ellos».
Sospechan que proceden de los centros de acogida menores ubicados en la zona y se manifiestan alarmados por el modo en la que viven. «¿Qué tipo de acogida o de futuro se les está dando a estos chicos?», comenta una de las dueñas de un establecimiento hostelero de la zona que ha promovido la recogida de firmas.
Por ello, en el escrito remitido a las administraciones, los comerciantes precisan que las firmas entregadas ayer no van dirigidas contra la acogida de estos menores «que vienen en busca de una vida mejor», sino para protestar por lo que consideran un sistema «inadecuado» de acogida. Sobre todo, porque los ven cada día «tirados» en la calle y abocados al mundo de la delincuencia. Los robos que suelen cometer son hurtos menores. Y no hay un solo comerciante que trabaje en el lugar y no ofrezca el relato de un tirón o el robo de una cartera mientras el turista se distrae haciendo una fotografía a la Torre de la Vela.
Cuestión de cifras
Fuentes consultadas en la Policía Nacional de Granada reconocen que este problema existe y las dificultades para atajarlo. Ahora bien, sobre el volumen numérico de robos apuntan a que «es más lo que molestan que la cantidad real de robos y hurtos que se dan en esta zona tan concreta del centro histórico».
Pero la sensación de inseguridad no entiende de cifras. «El otro día se levantó toda la terraza al ver a uno de estos chavales corriendo con una piedra ingente para darle a otro que casi lo mata», recuerda una de las afectadas. Esta última añade que a los firmantes no sólo les preocupa la rentabilidad de sus negocios, sino su seguridad personal.
Por ello, no quiere revelar su identidad, ni ninguno de los comerciantes consultados, porque tienen «miedo». «No te puedes enfrentar a ellos. Si lo haces van en piña y van a por ti», añade una de las firmantes del documento.
Los comerciantes han dirigido el escrito a la Subdelegación del Gobierno, a cuyo responsable piden la presencia continuada de patrullas policiales en la zona por los «altercados, agresiones, coacciones, robos, extorsiones y actos intimidatorios» que se vienen registrando en los últimos meses en Plaza Nueva, centro histórico de Granada, y calles colindantes.
Fracaso institucional
A la Junta manifiestan el «fracaso» que ha supuesto a su juicio «el sistema de tutela e integración» de los menores de origen magrebí que llegan a la provincia, dadas las circunstancias que denuncian, ya que «campan a sus anchas hasta altas horas de la noche sin que aparentemente nadie los controle a pesar de que se supone que muchos de ellos se encuentran alojados en centros de acogida».
Al Ayuntamiento de Granada llaman la atención por la «alarma social» generada por estos grupos y también piden que la Policía Local sirva de apoyo para disuadir a estos grupos.
El documento, que los que han firmado lo han hechos «convencidos de que hay un problema que solucionar», también será dirigido en los próximos días a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia (TSJA), precisamente ubicada en el entorno afectado, y al Defensor del Pueblo Andaluz.
Sobre las medidas que el Ministerio Público puede adoptar en este sentido, y aún en espera de recibir el documento, pueden reducirse a dar paso a la Policía Judicial adscrita a la Fisclía de la denuncia para que analice la situación.
Los comerciantes sostienen que esta situación ya fue comunicada por la Asociación de Vecinos del Realejo, mientras que la del Albaicín, ambos barrios históricos de la ciudad, prevén reunirse para abordar el asunto
FUENTE: DIARIO IDEAL DE GRANADA

