Sigo con las crónicas, aunque sea a cuentagotas.
Retrocedemos al martes día 14 de octubre.
Me levanté tarde, estuve un rato con el móvil, hablando con la novia, me duché y no salí hasta las 18:00 más o menos. Estuve un rato de turismeo por la zona y luego ya me encaminé al Boulevard.
Se me ocurrió escribirle a una que me dio su número de teléfono el otro día. Quiso sentarse conmigo y al negarme insistió, como muchas, en darme su número. Pero lo cierto es que me pareció guapa. Fue la única a la que escribí de los más de 15 contactos que conseguí.
Se me quitaron las ganas de continuar, la borré de los contactos y seguí a lo mío.
Llegué más pronto que otros días a la zona de caza sobre las 20:00 horas. Los días anteriores llegué más tarde. Ahora sí que vi algunos turistas, casi todos mayores que yo, y se notaba más la presencia policial a esas horas.
Recuerdo estar sentado en el Pedros' Bar, en pleno Boulevard de San Rafael, tomándome una jarra de cerveza. En un momento determinado se pusieron en la mesa de al lado un grupo de dos cubanos, dos cubanas y un español. Estuve oyéndolos un rato. Al verme solo, de repente me preguntaron de dónde era y me invitaron a su mesa.
Estuvimos un rato hablando y bebiendo cerveza. Luego me llevaron a un garito al aire libre no muy lejos de allí.
El español me pareció el Jasc habanero. Un tío que llevaba más de 10 años viajando a Cuba, varias veces al año. Se follaba 2-3 tías por día. Tenía una lista enorme de contactos con chicas normales no profesionales. Hablaba y se ponía a bailar con una, con otra, le entró a 5 ó 6 esa noche.
Recuerdo que al local donde fuimos les pusieron problemas a las dos chicas para entrar. Sólo pudimos entrar los chicos. Ya en la mesa me dice: "son putas, que se jodan". Esa deshumanización de las jineteras me pareció excesiva pero conforme uno las va conociendo empieza a comprender mejor el razonamiento del español. A saber las cicatrices que tendrá este tío después de una década puteando en Cuba. Le habrá pasado de todo. Finalmente las dos chicas lograron pasar y se sentaron con nosotros.
Los dos cubanos eran como sus guardaespaldas. Él mismo lo contaba de la siguiente manera: "si, yo sé que me gorronean pero con ellos voy seguro, si hay algún problema dan la cara por mi, luego al final les doy cinco euros a cada uno y ya está".
Luego estaban los dos putones verbeneros que les acompañaban, una menor de edad (por pocos días) y otra de 20 años, bailarina, con un cuerpo espectacular pero fea de cara en mi opinión. Las dos se me ofrecieron para acostarse conmigo, juntas y por separado. Eran bisexuales. Recuerdo que estaban morreandose entre ellas cuando de repente una se giró hacia mi y me metió la lengua hasta el estómago. Ninguna de las dos me atraía, fumaban mucho. Estuve hablando y bailando con ellas pero ya está.
Uno de los cubanos era muy pesado. Iba mamado y estaba empeñado en conseguirme una chica esa noche. No había coño a diez metros a la redonda que ese tío no me ofreciera de forma insistente. Cualquiera que pasara. Vieja, joven, gorda, flaca, guapa, fea. ¿Esa te gusta?, ¿y esa?, ¿quieres que te la siente?, así todo el rato. Hasta el otro cubano tuvo que decirle que parara y me dejara tranquilo.
Las dos cubanas, viendo que no iban a rascar nada esa noche salvo cerveza se fueron.
El español, de repente, dijo que también se iba con una que había pescado (en eso también me recordó un poco a Jasc).
Y salimos todos poco antes de las 00:30 que era cuando cerraba aquello.
Aproveché para que me cambiara 50 € porque siempre andaba escaso de pesos. Me los cambió a 500. Me quiso dar el contacto del que le cambiaba a él pero cambiaba mínimo 1000 euros le dije que yo prefería ir cambiando poco a poco. Él gastaba unos 100 € al día y estaría en Cuba unos dos meses así que le compensaba.
Se fue con el cubano pesado y la chica y me dejó con el otro cubano. Antes de irse le advirtió: "no lo lleves a sitios caros y bebe sólo cerveza de la barata".
A mí me gusta ir por libre nunca me ha dado por "contratar" este tipo de servicio pero decidí probar la experiencia.
Estuve con él varias horas. Me dio algunos buenos consejos a la hora de tratar con las tías y en general pasé un rato entretenido. La mayor parte del tiempo estuvimos en el V&S. Me quitaba a las mosconas de encima. Salimos de allí sobre las tres. A la salida le dije que se apartara unos metros porque quería entrarle a una. Empecé a negociar con ella y aceptó por 30 euros pero saqué el tema de la gomita y se negó en redondo. Y eso que subí a 50 euros porque me gustaba bastante. Nada que reprocharle, me parece una postura muy digna faltaría más.
Volví con el cubano. Tenía hambre y me llevó a una pizzería. Quise invitarle a comer pero se tenía que ir. Tenía mujer y una hija y además trabajaba por las mañanas en un mototaxi. Le solté 5 euros y nos despedimos.
Me comí la pizza (750 pesos) y me marché al hotel. Por poco me cago por el camino de milagro llegué a la habitación entre retortijones. Lo que solté en ese váter.
Finalmente me acosté a dormir.
Nunca volví a verlos. Llamé al español pero por lo que sea no entraban las llamadas. Y el cubano había perdido el móvil y dependía del de la mujer. Hablé con él en una ocasión pero no pudimos quedar.