Me suena haberlo contado en su momento en algún fracachat, pero lo suelto otra vez. Resultó que mi señor padre, en la flor de la vida a sus noventa y un años, le picaron billete para el cortijo de los callados, y en vista de que la cosa todavía llevaría un tiempo, éste que suscribe, decidió aposentarlo en la cochiquera en la que vivía en vez del consuetudinario, hotel Seguridad Social. No era el Carlton, pero mejor que diñarla entre chutes de morfina, purés nefandos y optimismo fraudulento, decidí, como digo, tenerlo conmigo aunque sólo fuera por aquello de mejor el desastre conocido que lo catastrófico por conocer.
La cosa es que un día llego a casa y en cuanto entro, empiezo a oír cacofonías sospechosas provenientes de la cocina donde solía estar mi viejo. Sería el Fentanilo que se le había pasado el efecto; acaso el depósito del oxígeno, que se le vació y se me estaria ahogando; ya está, se ha caído de la silla de ruedas y se ha partido la crisma...pues, no. Nada eso. Bueno, un poco si: se estaba partiendo, pero no los huesos, sino el puto culo porque estaba viendo a Peter Sellers haciendo el gañán en el Guateque.
Hacía tanto tiempo que no le veía reírse de aquella manera que creo que ese momento se me quedará incrustado en la repisa de los "indestructibles" cuando el Alzheimer me corteje.
Después de aquello, le puse alguna peli más del genial inglés y aunque notaba que la pila ya no daba más de si, entre Panteras Rosas, su Carmencita Sevilla, sus pelis de cowboys - perdón "convoys" como se decía allá por el siglo XX - y alguna de Clint Eastwood, pero de las que la que gustaba, de las buenas, de las que Clint Eastwood hacia de Clint Eastwood, tuve lla firme sospecha de que aquella sobredosis de pelis le hicieron abandonar el barco " in belleza", como dicen los italianos: sin drama, con dignidad y con las palabras que tantas veces anteceden al desastre " todo va bien".
De hecho, creo que eso fue lo último que dijo con cierta conciencia cuando tuve que llamar a la ambulancia para que se lo llevaran. ((Joder, Aita, el primer Mundial que no vemos juntos desde el 78. Ya sé que te venia mal quedarte, pero desde ya te digo que este equipo huele al de 2010. Ahí te lo dejo)).
En fin, que después de aquel momento mágico en la cocina en la que un moribundo resucitó con lenitvos que no expenden en las farmacias, y aprovechando que se ha hablado en el foro de otra forma de hacer comedia, me apetecia desear que todos los dioses bendigan a los cabrones que no se toman en serio la vida y que hacen de ello un arte. Caballeros, con ustedes, Peter Sellers: