el Barón Dundee
Asiduo
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Harto estoy de escuchar la cantinela El dinero no da la felicidad, pero ayuda y similares. Está claro que cualquier persona tiene unas necesidades básicas que saciar y que lo más sencillo en una sociedad compleja como la nuestra es generar valor, ser recompensado con dinero y usar ese dinero para costearte lo que necesites.
Pero cuando se mezcla dinero, estátus social, poder adquisitivo y marujismo de hijo de portera acomplejado me vienen arcadas. Hoy en día la gente estudia y se desarrolla únicamente para convertirse en un eficiente recolector de dinero para encajar en el sistema, para no ser menos, para no quedarse atrás. Lo que estimula a la gente es el dinero a raudales. Para la mayoría de la gente no existe otra forma de intercambio cultural que no sea el dinero.
El dinero, tu poder adquisitivo, define tu estátus social. Hoy en día eres lo que cobras. Sí, tienes tus aficiones y tus cosillas, pero eres lo que cobras, eso es lo que te distingue objetivamente de tus vecinos en un sistema como el nuestro. Si cobras menos que el vecino lo más probable es que lo envidies y te sientas insatisfecho con tu situación y ambiciones más, a costa de lo que sea. Si cobras más que tu vecino muy probablemente tiendas a relacionarte poco con él puesto que considerarás que lo que le llama la atención es tu dinero y se quiere aprovechar de tu poder adquisitivo que tan duramente te has labrado. De ahí nacen oligocracias y pijerías, creo yo. Modos de vida que no responden a unas necesidades reales pero sí a una tradición arbitraria a la hora de gastar el dinero.
Hale, nenes, a partirse la espalda, a acumular y a jugar a ser señoritingos. ¿Un terrón o dos, Lady Covadonga?
Pero cuando se mezcla dinero, estátus social, poder adquisitivo y marujismo de hijo de portera acomplejado me vienen arcadas. Hoy en día la gente estudia y se desarrolla únicamente para convertirse en un eficiente recolector de dinero para encajar en el sistema, para no ser menos, para no quedarse atrás. Lo que estimula a la gente es el dinero a raudales. Para la mayoría de la gente no existe otra forma de intercambio cultural que no sea el dinero.
El dinero, tu poder adquisitivo, define tu estátus social. Hoy en día eres lo que cobras. Sí, tienes tus aficiones y tus cosillas, pero eres lo que cobras, eso es lo que te distingue objetivamente de tus vecinos en un sistema como el nuestro. Si cobras menos que el vecino lo más probable es que lo envidies y te sientas insatisfecho con tu situación y ambiciones más, a costa de lo que sea. Si cobras más que tu vecino muy probablemente tiendas a relacionarte poco con él puesto que considerarás que lo que le llama la atención es tu dinero y se quiere aprovechar de tu poder adquisitivo que tan duramente te has labrado. De ahí nacen oligocracias y pijerías, creo yo. Modos de vida que no responden a unas necesidades reales pero sí a una tradición arbitraria a la hora de gastar el dinero.
Hale, nenes, a partirse la espalda, a acumular y a jugar a ser señoritingos. ¿Un terrón o dos, Lady Covadonga?