Los eclipse totales eran interesantes antiguamente, cuando te permitían ganar batallas. Cristóbal Colón, en uno de sus viajes, sabiendo por los astrónomos que se produciría un eclipse de Luna lo anunció a los indígenas, que quedaron alucinados cuando se produjo. Desde entonces creyeron que eran enviados de los dioses aquellos hombres barbudos.
De todas formas, lo más importante de los eclipses de Sol para la astronomía es que sirvieron para comprobar la teoría de la relatividad de Einstein, acabando con siglos de la teoría de gravitación newtoniana. Que por cierto, el científico y alquimista inglés estuvo a punto de quedarse ciego viendo directamente el Sol, y usando unos palillos para no cerrar los ojos. Quería comprobar cómo se movía el Sol y estuvo el insensato medio mes encerrado en un cuarto a oscuras para curarse.