Esa afoto es una representación gráfica perfecta de lo que significa morir por la patria: convertirse en una crucecita más en un mar de cruces, todas iguales, todas irrelevantes por sí mismas. Un paisaje que la gente contempla de pasada, con solemnidad y orgullo, pero en el que nadie se detendrá jamás ante una cruz concreta para leer su nombre y recordar quién coño había debajo.
Para morir así prefiero que echen mis restos a los peces.