Lo dijo el MIT: el nombre de pila puede hacer parecer más sexy a una persona
Estos son los resultados de un experimento del Instituto Tecnológico de Massachusetts, que destacó que la atracción por alguien puede depender parcialmente de su nombre
La atracción que una persona ejerce sobre el sexo opuesto puede depender, al menos en parte, de su nombre, según un experimento realizado por Amy Perfors, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), sirviéndose de una web de Internet.
Perfors colocó fotos de hombres y mujeres en una web llamada "Hot or not" (Caliente o no), permitiendo a los visitantes que dieran una puntuación de cero a diez por su atractivo físico.
Cambiando de vez en cuando los nombres en inglés asociados a cada fotografía, la investigadora comprobó que la puntuación de los hombres subía con nombres con "vocales delanteras", como la "a" de Matt, mientras que descendía con "vocales traseras", como la que se da en Paul.
Con las mujeres ocurre lo contrario, de forma que nombres como Anne o Jess son considerados menos atractivos que Julie o Susan.
La investigadora sugiere que las mujeres pueden preferir los nombres masculinos con sonidos vocálicos marcados en la parte delantera de la boca porque son percibidos como más suaves.
Perfors considera que su experimento desmiente uno de los dogmas de la lingüística de Saussure, la idea enseñada en la escuela de la conexión enteramente casual entre el significado y el significante de las palabras.
"Al menos en algunas circunstancias", afirma, "hay un vínculo sistemático y significativo entre algunos sonidos de un lenguaje y las asociaciones semánticas de las palabras que contienen esos sonidos".
Estos son los resultados de un experimento del Instituto Tecnológico de Massachusetts, que destacó que la atracción por alguien puede depender parcialmente de su nombre
La atracción que una persona ejerce sobre el sexo opuesto puede depender, al menos en parte, de su nombre, según un experimento realizado por Amy Perfors, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), sirviéndose de una web de Internet.
Perfors colocó fotos de hombres y mujeres en una web llamada "Hot or not" (Caliente o no), permitiendo a los visitantes que dieran una puntuación de cero a diez por su atractivo físico.
Cambiando de vez en cuando los nombres en inglés asociados a cada fotografía, la investigadora comprobó que la puntuación de los hombres subía con nombres con "vocales delanteras", como la "a" de Matt, mientras que descendía con "vocales traseras", como la que se da en Paul.
Con las mujeres ocurre lo contrario, de forma que nombres como Anne o Jess son considerados menos atractivos que Julie o Susan.
La investigadora sugiere que las mujeres pueden preferir los nombres masculinos con sonidos vocálicos marcados en la parte delantera de la boca porque son percibidos como más suaves.
Perfors considera que su experimento desmiente uno de los dogmas de la lingüística de Saussure, la idea enseñada en la escuela de la conexión enteramente casual entre el significado y el significante de las palabras.
"Al menos en algunas circunstancias", afirma, "hay un vínculo sistemático y significativo entre algunos sonidos de un lenguaje y las asociaciones semánticas de las palabras que contienen esos sonidos".