Veo a mucha gente preocupada por mis orígenes, si fui tal o cual clase social. Celebro mucho haber abierto este debate en España, el del hundimiento de la clase media. Pero es curioso que haya tanta necesidad de analizar mi pasado –que pasado está y no me gano la vida con mis historias personales, sino con mis análisis– y en cambio,
a muchas de esas voces "indignadas" jamás las he visto reivindicar el regreso de la clase media en nuestro país.
Al contrario, hoy se dice que soñar con volver a progresar mediante el propio esfuerzo son veleidades propias de streamer huido a Andorra o cryptobro, cuando es lo que solía hacer la clase media aspiracional: soñar con que las oportunidades del Estado del Bienestar les permitieran llegar lejos, a ellos o sus descendientes. Hoy, por ejemplo, sabemos que el ascensor social está averiado (EL PAÍS 23/11/25).
Si yo fui clase trabajadora, ¿qué les parece lo que son los jóvenes actuales? ¿Nos hablan alguna vez de cómo se ha normalizado la muerte de la clase media en España, de como no hay ni un solo partido que alce la voz para decir: "Yo tengo un plan para revertir el hundimiento de la clase media y volver a generar individuos autónomos, capaces de alcanzar una vida digna?" Es que nunca he visto que esas voces digan eso, algo que yo repito a machamartillo. En cambio, solo veo triunfalismo económico e incomprensión de por qué hay gente despegándose del sistema.
El debate es ese, como cuento en la maravillosa entrevista que me hizo mi compañero
@txepeligro en EL PAÍS, donde explico, precisamente, que el hundimiento/estancamiento de las clases medias –sostenido durante dos y tres décadas en España– es lo que está catapultando a la ultraderecha y el desapego hacia la democracia entre los jóvenes.
Se ha puesto
tan de moda negar que la clase media haya existido alguna vez que veo a gente sorprendida –sorprendida– por el hecho de que mis padres guardia civil y limpiadora/vendedora de seguros sean definidos por mí como "clase media", habiendo tenido dos hijas, coches, que nos hayan proporcionado oportunidades a ambas, costeado alguna semana de vacaciones en un destino modesto... –nada faltaba, pero nada nunca nos sobraba– que hayamos vivido en una VPO, que fue el mayor símbolo de la clase media en España.
Sí, hubo una época no tan remota
donde la gente podía vivir con su salario, tener alguna propiedad, o soñar con que sus descendientes fueran a más. Suena revolucionario, entiendo que hoy en día es algo anómalo hablar de esto –hay quien cree que pensar así son cosas de streamer huido a Andorra, o de cryptobro–, pero no nos hagamos trampas al solitario:
prosperar mediante el propio trabajo fue siempre el sueño de la clase media aspiracional. Me pregunto si eso quiere decir que, a su juicio, la juventud actual está en la pobreza, que la ciudadanía generalmente en España está hundida económicamente, porque muchísima gente no puede hacer ya nada de eso. Igual es hasta una revelación sobrevenida a la que han llegado.
Dirán que éramos clase obrera, y no señor. Éramos clase media aspiracional. Muy humildes, pero con la percepción de que había un ascensor social en el que mis padres creían, servicios de un Estado del Bienestar que garantizaba poder progresar, sentimiento de esfuerzo que valía la pena –"estudia, trabaja, y podrás ser dueña de tu vida"–. A todos nos criaron así en los 90. Casi nada de eso se da hoy en España.
La locomotora

va como un cohete
Los que han arruinado a España y a Europa se preguntan ahora
¿AHORA? si hay que cambiar las regulaciones