Además, Trujaman, recibía a la clientela con el chispito durmiendo en el regazo. Él exploraba y venía a dormirse conmigo, me trepaba y frito panza arriba, enfrente de nosotros y los visitantes había una mesa enorme de madera con protección hastaabajo, no tabla rasa.
@Malmenor puede pasarlo bien porque se quita la tontería esa de las prácticas y las tragaderas de joven. Que practicar hay que practicar, pero de joven pierdes tiempo en sitios que no y ni practicas ni nada.
Lo del desacho a pie de calle a mí me encantó durante aquella época. Me sentía como la reina de Saba, con mi gato.
Cuando uno es abogado nunca sabe qué va a entrarle por la puerta, pero si ere sabogado a pie de calle con puerta que se abre empujando sin más, menos aún porque era un sainete contínuo.
Ánimo con los tochos. Es un oficio entretenido.