Fulán Mengánez
Novato de mierda
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- 10 Ago 2026
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- 30
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- 151
Buenas:
Antes de nada, quiero disculparme porque, en cumplimiento del margen oficioso de 10 días, debería haber publicado esta experiencia en septiembre. Pero cuando tenía tiempo, no tenía ganas y viceversa. En fin, más vale tarde que nunca.
CHICA
Nombre "artístico": Haizea.
Nacionalidad: Creo recordar que paraguaya.
Edad aproximada: Según el anuncio, 30. Yo le echaría unos cuantos más, pero para el caso tampoco importa mucho.
¿Fotos falsas o retocadas?: No sé por qué, en las fotos siempre me parecen más altas de lo que en realidad son, y quizá por las fotos me la imaginaba con algo más de busto, pero salvo los típicos truquitos de fotógrafo profesional, yo diría que uno no debería llevarse demasiadas sorpresas.
Descripción de cara: No me sorprendió ni para demasiado bien ni para demasiado mal. Tampoco me pareció fea. Rasgos un poco «nativoamericanos» si se me permite la expresión.
Descripción del cuerpo: Más o menos como lo de las fotos, cuerpecito menudo. Igual un poquito menos esbelta de lo que se intuye en las fotos.
Descripción del carácter: Educada y agradable. Diría que le gusta llevar la batuta.
Fumadora: Si fuma, no lo noté.
CONTACTO
Web/Anuncio: Tel: 631290051 Haizea piel suave - Hotvalencia
Dirección: Por Baleares, piso de indepes cerca del Lebón.
LUGAR DE ENCUENTRO
Aire Acondicionado/Calefacción: A/C
Discreción del lugar: Yo diría que lo suficientemente discreto si uno no va dando el cante.
Valoración de las instalaciones: El piso está bien. Baño fuera de la habitación.
SERVICIO
Fecha aproximada de la experiencia: Finales de agosto.
Tarifa contratada: 50 € por media hora.
Duración real del servicio: Algo menos de media hora, creo recordar.
Besos: Sí, aunque sin pasarse.
Mamada(con/sin protección): Sin.
Cunnilingus: Sí.
Griego: No lo sé, no se lo pregunté.
¿Repetirías?: Lo dudo muchísimo. Si acaso, para probar el masaje.
Relato del encuentro:
Andaba yo caliente una tarde de agosto con ganas de descargar, pero por falta de previsión, me habían fallado los planes A, B y C. Y como hacía tiempo que había visto el anuncio de esta dama y me había llamado la atención, decidí llamar a ver. Me atendió y concretamos en vernos en 30 min aprox. Llego por la zona un poco antes y justo me llama un colega por teléfono. Como había tiempo, charro un rato con él y, al colgar, veo que se ha hecho casi la hora justa. La aviso, me hace esperar un ratito y ya me dice que acuda.
Ya en la habitación, me pregunta si quiero sexo o masaje y francés. Yo elijo sexo porque es a lo que iba, pero a toro pasado, me da que ella prefiere el masaje. De hecho, tiene una camilla al lado de la cama y he visto que se anuncia como masajista en otras páginas. Quizá para otra ocasión. Como hacía calor, pese a haberme duchado poco antes de contactar con ella, le pido pasar a la ducha a darme un agüita rápida. Me acompaña mientras vamos charlando de varias cosas y me cuenta alguna que otra anécdota graciosa. Hasta el momento, todo bien.
De vuelta a la habitación, la veo muy pendiente del móvil. Le pregunto si todo bien y me dice que estaba pendiente de no sé qué historia de un pedido. Por fin lo deja y comenzamos acostados besándonos un poco. Es entonces cuando constato al acariciarla que tiene la piel supersuave y agradable. No sé qué cremitas usará, qué alimentación seguirá o cómo se cuidará en general o qué genética privilegiada tiene (o qué combinación de todo lo anterior habrá), pero lo cierto es que tiene mucho mérito. El caso es que, cuando ya me estaba poniendo a tono, le suena el móvil y lo pilla para mirar lo del dichoso pedido de las narices. Me deja un rato esperando y me dice que enseguida acaba. Para no quedarme como un pasmarote, le propongo hacerle un cuni mientras tanto y accede. Cuál sería mi sorpresa cuando, de repente, oigo el sonido como si fuera de una foto (¡!) y la veo que está otra vez cara al móvil. Le pregunto: «¡¿No me habrás hecho una foto?!», a lo que me contesta que no, que era una captura para lo del pedido ese de los cojones. Estuve a un tris de levantarme y pirarme, pero como ya había pagado, me dije que había que intentar salvar los muebles de algún modo.
En fin, cuando ya deja el dichoso móvil, al poco le digo de pasar a la penetración. Se echa lo que a mí me pareció una cantidad excesiva de lubricante y vamos al lío. Ahí la cosa mejoró un poco y, al rato, me animo a querer probar otras posturas para no correrme enseguida. No le pedí nada del otro mundo, pero me puso un par de pegas y, sumado a todo lo anterior y a que, sexualmente, no terminamos de conectar, ya empieza a bajárseme la libido. Como la muchacha nota que se me baja, me dice que tendría que haberme corrido antes y no haberme aguantado para seguir. Y miren, en eso le doy buena parte de razón.
Entonces, me propone acabar con masturbación y oral, a lo que accedo. Y, para ser sinceros, me sorprendió gratamente su forma de pajearme, pues colocó su mano de una forma que nunca me habían masturbado y le echó saliva. Se nota que tiene mano, y nunca mejor dicho (perdón por el chiste malo). Ahí ya mejoró un poco la cosa, pero yo ya estaba con media cabeza en otro lado, así que al rato le propongo acabar yo. Al final, me corro con más pena que gloria, me limpio un poco con las toallitas, un poco de charreta y me marcho.
Como ven, una experiencia con más sombras que luces. Quiero recalcar que, salvo por lo del móvil, que me pareció un detalle muy feo, la chica fue atenta y correcta en todo lo demás. Se me antojó un poco resabiada, pero fuera de lo del móvil, no tuvo ningún gesto borde. De hecho, a raíz de la masturbación, me picó un poco la curiosidad el masaje, aunque no sea un servicio que suela contratar. Si alguien quiere animarse, que lo cuente. En cualquier caso, por cierto comentario que hizo, entiendo que no le gustan mucho los hombres velludos, así que peluditos mejor abstenerse.
Por suerte, me pude resarcir unas semanas más tarde con otra experiencia mucho más placentera que contaré pronto.
Un saludo y cuídense.
Antes de nada, quiero disculparme porque, en cumplimiento del margen oficioso de 10 días, debería haber publicado esta experiencia en septiembre. Pero cuando tenía tiempo, no tenía ganas y viceversa. En fin, más vale tarde que nunca.
CHICA
Nombre "artístico": Haizea.
Nacionalidad: Creo recordar que paraguaya.
Edad aproximada: Según el anuncio, 30. Yo le echaría unos cuantos más, pero para el caso tampoco importa mucho.
¿Fotos falsas o retocadas?: No sé por qué, en las fotos siempre me parecen más altas de lo que en realidad son, y quizá por las fotos me la imaginaba con algo más de busto, pero salvo los típicos truquitos de fotógrafo profesional, yo diría que uno no debería llevarse demasiadas sorpresas.
Descripción de cara: No me sorprendió ni para demasiado bien ni para demasiado mal. Tampoco me pareció fea. Rasgos un poco «nativoamericanos» si se me permite la expresión.
Descripción del cuerpo: Más o menos como lo de las fotos, cuerpecito menudo. Igual un poquito menos esbelta de lo que se intuye en las fotos.
Descripción del carácter: Educada y agradable. Diría que le gusta llevar la batuta.
Fumadora: Si fuma, no lo noté.
CONTACTO
Web/Anuncio: Tel: 631290051 Haizea piel suave - Hotvalencia
Dirección: Por Baleares, piso de indepes cerca del Lebón.
LUGAR DE ENCUENTRO
Aire Acondicionado/Calefacción: A/C
Discreción del lugar: Yo diría que lo suficientemente discreto si uno no va dando el cante.
Valoración de las instalaciones: El piso está bien. Baño fuera de la habitación.
SERVICIO
Fecha aproximada de la experiencia: Finales de agosto.
Tarifa contratada: 50 € por media hora.
Duración real del servicio: Algo menos de media hora, creo recordar.
Besos: Sí, aunque sin pasarse.
Mamada(con/sin protección): Sin.
Cunnilingus: Sí.
Griego: No lo sé, no se lo pregunté.
¿Repetirías?: Lo dudo muchísimo. Si acaso, para probar el masaje.
Relato del encuentro:
Andaba yo caliente una tarde de agosto con ganas de descargar, pero por falta de previsión, me habían fallado los planes A, B y C. Y como hacía tiempo que había visto el anuncio de esta dama y me había llamado la atención, decidí llamar a ver. Me atendió y concretamos en vernos en 30 min aprox. Llego por la zona un poco antes y justo me llama un colega por teléfono. Como había tiempo, charro un rato con él y, al colgar, veo que se ha hecho casi la hora justa. La aviso, me hace esperar un ratito y ya me dice que acuda.
Ya en la habitación, me pregunta si quiero sexo o masaje y francés. Yo elijo sexo porque es a lo que iba, pero a toro pasado, me da que ella prefiere el masaje. De hecho, tiene una camilla al lado de la cama y he visto que se anuncia como masajista en otras páginas. Quizá para otra ocasión. Como hacía calor, pese a haberme duchado poco antes de contactar con ella, le pido pasar a la ducha a darme un agüita rápida. Me acompaña mientras vamos charlando de varias cosas y me cuenta alguna que otra anécdota graciosa. Hasta el momento, todo bien.
De vuelta a la habitación, la veo muy pendiente del móvil. Le pregunto si todo bien y me dice que estaba pendiente de no sé qué historia de un pedido. Por fin lo deja y comenzamos acostados besándonos un poco. Es entonces cuando constato al acariciarla que tiene la piel supersuave y agradable. No sé qué cremitas usará, qué alimentación seguirá o cómo se cuidará en general o qué genética privilegiada tiene (o qué combinación de todo lo anterior habrá), pero lo cierto es que tiene mucho mérito. El caso es que, cuando ya me estaba poniendo a tono, le suena el móvil y lo pilla para mirar lo del dichoso pedido de las narices. Me deja un rato esperando y me dice que enseguida acaba. Para no quedarme como un pasmarote, le propongo hacerle un cuni mientras tanto y accede. Cuál sería mi sorpresa cuando, de repente, oigo el sonido como si fuera de una foto (¡!) y la veo que está otra vez cara al móvil. Le pregunto: «¡¿No me habrás hecho una foto?!», a lo que me contesta que no, que era una captura para lo del pedido ese de los cojones. Estuve a un tris de levantarme y pirarme, pero como ya había pagado, me dije que había que intentar salvar los muebles de algún modo.
En fin, cuando ya deja el dichoso móvil, al poco le digo de pasar a la penetración. Se echa lo que a mí me pareció una cantidad excesiva de lubricante y vamos al lío. Ahí la cosa mejoró un poco y, al rato, me animo a querer probar otras posturas para no correrme enseguida. No le pedí nada del otro mundo, pero me puso un par de pegas y, sumado a todo lo anterior y a que, sexualmente, no terminamos de conectar, ya empieza a bajárseme la libido. Como la muchacha nota que se me baja, me dice que tendría que haberme corrido antes y no haberme aguantado para seguir. Y miren, en eso le doy buena parte de razón.
Entonces, me propone acabar con masturbación y oral, a lo que accedo. Y, para ser sinceros, me sorprendió gratamente su forma de pajearme, pues colocó su mano de una forma que nunca me habían masturbado y le echó saliva. Se nota que tiene mano, y nunca mejor dicho (perdón por el chiste malo). Ahí ya mejoró un poco la cosa, pero yo ya estaba con media cabeza en otro lado, así que al rato le propongo acabar yo. Al final, me corro con más pena que gloria, me limpio un poco con las toallitas, un poco de charreta y me marcho.
Como ven, una experiencia con más sombras que luces. Quiero recalcar que, salvo por lo del móvil, que me pareció un detalle muy feo, la chica fue atenta y correcta en todo lo demás. Se me antojó un poco resabiada, pero fuera de lo del móvil, no tuvo ningún gesto borde. De hecho, a raíz de la masturbación, me picó un poco la curiosidad el masaje, aunque no sea un servicio que suela contratar. Si alguien quiere animarse, que lo cuente. En cualquier caso, por cierto comentario que hizo, entiendo que no le gustan mucho los hombres velludos, así que peluditos mejor abstenerse.
Por suerte, me pude resarcir unas semanas más tarde con otra experiencia mucho más placentera que contaré pronto.
Un saludo y cuídense.