Aclaro un poco el tema porque observo que hay cierta confusión al respecto...
La sugestión hipnótica existe. Es algo que se viene estudiando y experimentando desde
Mesmer, en el siglo XVIII. Luego en el siglo XIX, reconocidos médicos como
Charcot y
Janet ya le dieron un enfoque más riguroso al tema. Hasta que el estudio experimental de la hipnosis se consolidó a principios del siglo XX con el psicoanálisis. Y ya hoy se aplica en Medicina como una práctica idónea para complementar diferentes terapias. Es más, en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, habitualmente se llevan a cabo cursos sobre hipnosis clínica, impartidos por profesionales de la salud mental. Hay mucha bibliografía sobre la cuestión para quien desee molestarse en consultarla. Y en internet, hay muchas webs sobre hipnosis clínica.
Yo no tengo duda de que existen individuos muy sugestionables y, por tanto, fácilmente hipnotizables. Otra cosa es la hipnosis que vemos en TV o en determinados espectáculos nocturnos, en donde hay más fraude que realidad. Por eso, muchos psicólogos prefieren utilizar actualmente el término 'Sofrología' y dejar a un lado el término 'Hipnosis', que ha acabado desacreditado por culpa de tantos pseudohipnotizadores que andan sueltos. Y es que nada tiene que ver lo que realiza un hipnólogo en su consulta (casi siempre son médicos, psicólogos o psiquiatras que utilizan dicha técnica como medio terapéutico y demás), con lo que realiza un hipnotizador de salón.
Eso de que con un simple chasquido de dedos se puede hipnotizar a una persona es una gran falacia. Si se pudiera conseguir algo así, se utilizaría la hipnosis para cometer todo tipo de actos delictivos. Sería una poderosa arma en manos de un ladrón, un criminal, un violador, etc. Hipnotizar a una persona requiere tiempo. Y además, nadie puede ser hipnotizado si no lo desea. Aquí no hay poderes mágicos ni demás chorradas. Por muy bueno que sea un hipnólogo, si el sujeto no se deja hipnotizar no se conseguirá nada. Tiene que haber una predisposición mental por parte del individuo que va a someterse a una hipnosis. Así que esos individuos que en TV caen rápidamente en estado hipnótico, están fingiendo. O sea, están comprados para hacer el ganso ante la audiencia. Por eso, nunca asiste un hipnólogo serio a un plató de televisión: para que no le confundan con esos charlatanes pseudohipnotizadores que van de estrellas mediáticas por la vida (Ricard Brú, Tony Camó, etc.).
Yo he tenido la oportunidad de estar presente en algunos experimentos de laboratorio y en clínicas donde en manos de un experto, la hipnosis se emplea con fines muy distintos de los que observamos en televisión. Ya hay médicos que recurren a la hipnosis para operar a un paciente que es alérgico a la anestesia. Y con la hipnosis, a diferencia de la anestesia, no existe riesgo alguno. En algunos centros hospitalarios de Sevilla he entrevistado a médicos cirujanos que han comenzado a utilizar la hipnosis con determinados pacientes y los resultados, dicen, han sido muy satisfactorios. Sobre todo, se está empleando con éxito en odontología, obstetricia, cirugía, etc. Y en psiquiatría, se emplea sobre todo para abreviar las psicoterapias, lograr una transferencia más intensa y rápida, aumentar el control del paciente sobre ciertos síntomas, lograr un cambio de actitud y descubrir conflictos psicológicos reprimidos.
Para el que no lo sepa, decir que con la hipnosis solo se pretende llevar al sujeto a un estado relajado de conciencia. Potenciar su atención focal y hacer que disminuya la vigilancia periférica. No hay más misterio. La capacidad para ser hipnotizado depende de la habilidad que tiene esa persona para elevar la concentración, y la de abandonarse para que pueda ser manejada por el terapeuta. Lo que realiza el hipnólogo es provocar las circunstancias más favorables para que el sujeto se induzca ese estado de disociación-concentración. ¿Y cómo se sabe realmente que una persona está hipnotizada?. Los médicos tienen un sistema que nunca falla. Lo llaman el test de la rotación de los ojos. Al dirigir la mirada hacia arriba y simultáneamente bajar el párpado superior queda visible un fragmento de la esclerótica debajo del borde inferior de la córnea. La amplitud de esta zona predice con bastante nitidez la hipnotizabilidad del sujeto.
Por otra parte, decir que el trance hipnótico tiene distintos grados. En el grado más profundo, es donde el paciente abandona su autocontrol y se entrega a una obediencia ciega en estado disociado. Pero ¡ojo!... Jamás a un paciente hipnotizado se le puede ordenar que haga algo en contra de sus propios valores éticos o morales. Es decir, si se le dice que mate a alguien, su inconsciente no da valor a esa orden, porque no la tiene registrada como un acto normal en su vida. Por tanto, no se puede manipular hipnóticamente a un individuo hasta el grado de hacerle cometer un acto que contradiga su propia esencia o sus convicciones éticas.
¡Ah! Y eso de la hipnosis regresiva a vidas pasadas es pura charlatanería. Porque bajo hipnosis, al salir a flote el inconsciente, lo hace también la imaginación y la fantasía, como ocurre en el mundo de los sueños.
Aquí os dejo unos enlaces de interés:
https://www.cop.es/colegiados/B-00888/hipnosis.htm
https://elmundosalud.elmundo.es/elmundosalud/2005/01/12/dolor/1105532415.html
https://www.cop.es/colegiados/B-00722/psicologo.htm
https://www.hipnoclinica.com/Hipnoescuela/principal.html
Saludos
Ummita