A las siete de la tarde, en uno de los colegios de mi pueblo estaban muy nerviosos porque faltaba gente sin ir a votar. El apoderado del PSOE salió a la calle comenzó a hacer llamadas atacado y 20 minutos después empezó a llegar el voto cautivo uno detrás de otro con las mujeres e hijos. El que no trabajaba en la junta trabajaba en la diputación. El que no tenía a los niños en alguna empresa de la junta tenía a la mujer cobrando el paro toda la vida si haber hechado los jornales. Menudo desfile de parásitos. Y como nos conocemos todos y la gente ya no tiene miedo, empezaron las risas y los picotazos en la cresta.
-Vamos, que hay que ganarse el PER.
-Venga, que luego no le firman los jornales a tu mujer
-A pagar el puestecillo de tú zagala...
-Luego sacais pecho de que el zagal aprobó la oposición. Ya se ve ya donde la aprobó...
-Corre que son las ocho y todavía despiden a tu zagala.
Todo esto con el todopoderoso Giralte delante, que tenía la vena del pescuezo como la goma del butano y a punto de reventar y la cara tan colorada que estaba a un grado de la ignición.
Esos comentarios hubiesen sido impensables hace 10 años. La gente le ha perdido el miedo y el respeto al PSOE y eso le duele más a algunos que la perdida de votos.
Vosotros no sabéis lo que era criticar o enfrentarse al PSOE en los pueblos de la Andalucía profunda hace 20 años