Máquina de leg curl. Casi es tradición que coincidamos allí. Viene, me ignora y me da la espalda. Yo no le hago caso, hago mi serie. Cuando termino, le paso el rollo y me mira brevemente. Le sonrío de lado. Hace su serie, y al terminar dice:
- Se atasca arriba.
- ¿Cómo?
- Que se atasca arriba la máquina, necesita engrasado. ¿No lo notas?
- No, cuando estoy al borde del desmayo se me escapan algunas cosas
- Se ríe, y dice: Será manía mía.
Le pregunto cómo le va todo. Me dice que bien. Al cabo de 10 segundos me pregunta que cómo me va a mí. Es raro que tarde tanto, es todo muy torpe y poco natural, me hace gracia. Le respondo que estoy agotado. Y le pregunto si hago bien el leg curl, me responde "sí..."
- Sí, ¿No? ¡Por ejemplo! (dando a entender que le da igual)
- A ver, lo suyo es no mover las caderas. Yo tampoco lo hago bien...
- Pues si no lo haces bien tú, estamos apañados...
Hago mi última, 8 con 60 fallando a la 9º, muy despacio. Ella con 35. Le digo mientras se prepara de espaldas:
- Bueno, me marcho. Ten un buen día en el trabajo esta tarde.
Y me voy dándole un doble toque en el hombro.
- Hasta luego, gracias.
- (Volviendo) Y si no me olvido la bolsa, mejor. (La recojo)
- jeje
Y ya.