Ligar en Mordor. Tinder, Badoo, Metic en busca de orcos

Menudos estercoleros de tías pasadas de vueltas. Hace unos años tenía un pase, pero es que ha pasado de hamburguesa del McDonalds borracho a las 6 a meter el hocico en el cubo de basura de un Kebab en el que ha vomitado un guiri y meado un perro.
Cazar allí debe dejarte un regusto como cuando salías de fiesta, te tajabas y le metías morro recién vomitado, temblando y con autodesprecio, sin saber muy bien como has terminado ahí pero con tu solitaria neurona teniendo una revelación y lamentándose de no haberse hecho una paja e ido a dormir.
Y eso sin contar con el tener que consumir el tiempo de tu miserable vida viendo a un desfile de traumas con pieles caídas con los receptores dopaminérgicos más fundidos que las neuronas de un adicto al fentanilo.
Traumático.
 
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