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Estoy pasando unos viejos libros al ordenador para luego editarlos y distribuirlos entre mis familiares.
El problema es que una de las hojas está cortada y no consigo hilar ciertas lineas, sé que es mcho pedir y que pasareis del tema pero con una ayuda será suficiente.
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Dentro del penumbroso marco de la Alta Edad Media a caballo entre los siglos VIII y IX, que escapan por completo a nuestro tamiz crítico. La doña Sol, que en este caso es la doña Iñiga, Oneca, - Toda(ooo)imena, que así andan de acordes los cronistas sobre el nombre de la mujer de Arista- fue el imán que atrajo hacia el reino de Aragón, o por así decir, hacia las tierras que más tarde constituirían este Estado, don Sancho García de Benavides, su sobrino carnal, hijo de su hermano don Sancho, el cual se puso al servicio de Garcia Arista para luchar contra los moros.
Por mas que nos parezca inútil y ocioso cualquier intento de cohonestar este relato con el que nos bridan los autores antiguos debemos (ooo)ar al respecto que para el historiador Zamalloa, y para la crónica (ooo)ia , ya que se ignora en absoluto cuándo nacieron uno y otro. Mas (ooo) filiación de la Reina de Pamplona era correcta, podía ser hija, en efecto, del Infante don Bermudo de León, hijo segundogénito del rey (ooo)no, que se intituló rey al sublevarse contra su hermano Alfonso III, (ooo)n tal caso, y no hermano, del bastardo don Sancho de Benavides. Es lo que equivocadamente nos afirma la historia privada de los Cajal.
Pero avancemos un poco más en el relato de tales sucesos: Ya tenemos a don Sancho de Benavides al arrimo de su tío político, el Rey de (ooo)dona y de Sobrarbe. Naturalmente, casó, y naturalmente también tuvo un hijo y heredero, llamado don García de Benavides. Este, y no otro, fue el verdadero “petruccio” de los Cajal, como vamos a ver.
Nos hallamos en la segunda mitad del siglo IX, bastante consumida por la señorea en las tierras aragonesas cierto régulo moro llamado Ibn Abdala o “Inabala” -tardía evocación acaso del Ibnalarabí citado por (ooo)s como regulo zaragozano del siglo VIII- dominando por su parte las tierras de Pamplona el hijo de Iñigo Arista. Así las cosas, don García Benavides, primo del monarca navarro, tiene un desafío con el infante saraceno Aben Alfaje, hijo del ya citado Ibn Abdala. Pues bien, en (ooo)s rompe su espada contra la armadura que protege al príncipe y al instante empuña un recio tronco, para no dar tiempo al musulmán de tomar iniciativa. Rápido como una exhalación, el de Benavides le propina un soberbio estacazo sobre la cara, con tales bríos y consecuencias tan funestas para su rival, que arranca de cuajo al moro el maxilar inferior, cuyas muelas cayeron así desparramadas en el campo de batalla. Según era lógico, el desdichacho Aben Alfaje voló con toda presteza a gozar de las dulzuras que Alá reserva para...
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(ooo) espacio no comprenseible y donde os pido ayuda.
El problema es que una de las hojas está cortada y no consigo hilar ciertas lineas, sé que es mcho pedir y que pasareis del tema pero con una ayuda será suficiente.
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Dentro del penumbroso marco de la Alta Edad Media a caballo entre los siglos VIII y IX, que escapan por completo a nuestro tamiz crítico. La doña Sol, que en este caso es la doña Iñiga, Oneca, - Toda(ooo)imena, que así andan de acordes los cronistas sobre el nombre de la mujer de Arista- fue el imán que atrajo hacia el reino de Aragón, o por así decir, hacia las tierras que más tarde constituirían este Estado, don Sancho García de Benavides, su sobrino carnal, hijo de su hermano don Sancho, el cual se puso al servicio de Garcia Arista para luchar contra los moros.
Por mas que nos parezca inútil y ocioso cualquier intento de cohonestar este relato con el que nos bridan los autores antiguos debemos (ooo)ar al respecto que para el historiador Zamalloa, y para la crónica (ooo)ia , ya que se ignora en absoluto cuándo nacieron uno y otro. Mas (ooo) filiación de la Reina de Pamplona era correcta, podía ser hija, en efecto, del Infante don Bermudo de León, hijo segundogénito del rey (ooo)no, que se intituló rey al sublevarse contra su hermano Alfonso III, (ooo)n tal caso, y no hermano, del bastardo don Sancho de Benavides. Es lo que equivocadamente nos afirma la historia privada de los Cajal.
Pero avancemos un poco más en el relato de tales sucesos: Ya tenemos a don Sancho de Benavides al arrimo de su tío político, el Rey de (ooo)dona y de Sobrarbe. Naturalmente, casó, y naturalmente también tuvo un hijo y heredero, llamado don García de Benavides. Este, y no otro, fue el verdadero “petruccio” de los Cajal, como vamos a ver.
Nos hallamos en la segunda mitad del siglo IX, bastante consumida por la señorea en las tierras aragonesas cierto régulo moro llamado Ibn Abdala o “Inabala” -tardía evocación acaso del Ibnalarabí citado por (ooo)s como regulo zaragozano del siglo VIII- dominando por su parte las tierras de Pamplona el hijo de Iñigo Arista. Así las cosas, don García Benavides, primo del monarca navarro, tiene un desafío con el infante saraceno Aben Alfaje, hijo del ya citado Ibn Abdala. Pues bien, en (ooo)s rompe su espada contra la armadura que protege al príncipe y al instante empuña un recio tronco, para no dar tiempo al musulmán de tomar iniciativa. Rápido como una exhalación, el de Benavides le propina un soberbio estacazo sobre la cara, con tales bríos y consecuencias tan funestas para su rival, que arranca de cuajo al moro el maxilar inferior, cuyas muelas cayeron así desparramadas en el campo de batalla. Según era lógico, el desdichacho Aben Alfaje voló con toda presteza a gozar de las dulzuras que Alá reserva para...
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(ooo) espacio no comprenseible y donde os pido ayuda.