La izquierda siempre defiende al narcotraficante, al delincuente, al inmigrante, porque necesita desestabilizar el sistema.
Si el sistema funciona, no se pueden subir los impuestos, y si no se suben los impuestos, las clases bajas y medias funcionan razonablemente bien.
Asfixiando a las clases bajas y aniquilando a los autónomos, las pequeñas empresas y los pequeños empresarios quiebran y necesitan ayuditas estatales, con lo que finalmente genera una masa de gente dependiente del estado, que es el caldo de cultivo de sus votantes.
La derecha aboga por bajar impuestos y facilitar las cosas a los emprendedores para que la gente pueda vivir de su propio trabajo.
Diferentes filosofías.
Si quieres vivir del trabajo de otros, vota izquierda, si quieres vivir del tuyo, vota derecha.
Y vendrá algún zurdo a contar la milonga de que defienden los derechos de los trabajadores frente a la opresión del malvado empresario, que en los años 60 podía tener sentido, pero que en la actualidad es lo más ridículo que se puede decir, con una legislación laboral que impide cualquier tipo de hostigamiento por parte del empresario para con sus trabajadores, siendo al contrario, bastante sencillo por parte del trabajador el dar por culo a su jefe.