Parece que Patrick, el exmarido, viajaba con asiduidad a NY a ver a la que ahora es su actual esposa. Es decir, hay evidencias de infidelidad aún con la evidencia de trastorno mental de su esposa. También ha admitido haberse ido a esquiar, o a desayunar fuera algunos días, durante la espiral de ansiedad extrema y delirios crecientes que presentaba Lindsey, dejando a esta y a sus hijos a la deriva.
Él es muy sospechoso, y en el mejor de los casos, negligente: por ejemplo, despidió a la niñera que ayudaba a la mujer, aumentando con ello la presión.
A esto se le añaden múltiples fallos en el sistema sanitario, que, pese a los graves avisos que la misma Lindsey daba, no se tomó en serio la situación de una mujer con depresión + psicosis postparto a cargo de tres niños. Le iban recetando drogas a full, y cambiando las medicaciones, a pesar de que ella misma afirmaba que tenía miedo de algunos pensamientos, voces e ideas que la asaltaban, respecto de la integridad de sus hijos. Hay pruebas, como whatsapps de ella a la suegra, o a una amiga.
Veredicto más probable: absolución por grave trastorno mental, con posibles consecuencias penales para los psiquiatras que se tomaban a chuza la situación (ya han declarado algunas).
Yo no las tengo todas conmigo de que ese mosquita muerta sea un sociópata que ya tenía planeado que ella cometiera alguna tontería, para poder irse con la amante a Niu Llor.