Sorprende que ideólogos trasnochados exploten en política las consignas xenófobas más desfasadas: "los inmigrantes quitan el empleo a los nacionales", "los inmigrantes son delincuentes porque no se adaptan a la cultura de la sociedad que los recibe", "los inmigrantes nos traen problemas en su idiosincrasia, son violentos, consumen drogas... que se vuelvan a su país"... un fundamentalismo cultural tergiversado desde el antiguo racismo del triple boicot: convivium, comercium, connubium desde el derecho romano de ciudadanía que formó a partir del antisemitismo europeo las primeras juderías y guetos de segregación racial bajo supuestos patrimonios genéticos asociados a virtudes, así como el mito atlante del rhesus sanguíneo 0 negativo.
Los regímenes totalitarios aprovecharon los censos migratorios tras la fragmentación de los imperios coloniales modernos, previos a las guerras mundiales, para aplicar supuestos tests psicológicos como medición intelectual para justificar las capacidades laborales de cada población en la preconcebida segregación racial, que surgieron tras la antropología evolucionista, la desleal doctrina de la selección natural aplicada en sociología con "dejar hacer" infiel a Darwin, como a los estudios sobre homínidos del paleolítico, cuando se originó nuestra fobia atávica que circula hoy en nuestro ADN...
La narrativa biográfica en La jungla de Upton Sinclair no es exagerada la explotación laboral a inmigrantes, encasillados en actividades económicas de los empleos que nadie en la clase social WASP aceptaría para sus familiares. ¿Te gustaría trabajar en un matadero?
Rechazar a tanta gente en desempleo, más de una quinta parte de la población en edad laboral, para impedir que puedan trabajar, es excluir de la sociedad. En indigencia te encontrarás algún inmigrante, divorciados, endeudados, lesionados por la explotación, borrachos como evasión, pero la mayoría de los mendigos son nacionales abandonados por su familia.
Si se niega la posibilidad de trabajar en lo que sea, ¿cómo sobrevivir? Examen de acceso en pruebas selectivas de oposición.
Los inmigrantes no vienen a delinquir en países con legislación penal y cárceles menos cruentas, son quienes menos intereses pueden tener en la vida ilícita salvo que sean marginados y perseguidos. Los antecedentes penales en una condena de cárcel por sentencia firme impiden obtener la nacionalidad, tal como dificultan enormemente ser aceptado en ninguna empresa. Nos sorprende que un inmigrante acepte el pacto de conformidad e impunidad que proponen los abogados colaboracionistas del turno de oficio en pleitos evitables, cuando los manipulan: "no es para tanto, he pactado con fiscalía que no se haga ni el juicio ni se demuestre nada ni declaración verbal, no te preocupes que hasta 2 años no entrarías en prisión... así la policía no me atacará y cobraré la mamandurria..."
No merece la pena que la escasa minoría de inmigrantes que delinquen pasen años de cárcel en largas condenas dentro del país de recepción, si al salir de prisión la sociedad los excluye, no permitirá que puedan trabajar debido a la desconfianza hacia sus antecedentes penales: los varones se dedicarán a la delincuencia organizada y las mujeres irán a la prostitución para sobrevivir. Es preferible deportar al país de origen a una cultura próxima donde vivan sus familiares.
Hasta los acuerdos del espacio económico europeo, solamente nacionales y después comunitarios o nacionalizados tras años de residencia con visado y permiso de trabajo podían inscribirse en las pruebas de oposición tanto a personal laboral como funcionario de carrera. En un país de economía planificada desde el gobierno con subcontrataciones de administración pública y aumento anual de plazas en las capitales, quitar la posibilidad de opositar es el suicidio económico de quienes son excluidos de toda empresa.
Hay muchas posibilidades de conseguir empleo público, el verdadero itinerario de supervivencia para el mortal común, pues en empresas solamente los directivos ganan más dinero en consejos de administración. No hay necesidad de meterse en las administraciones más jerarquizadas por la delincuencia institucional donde la mafia ofrece cobertura a cambio de prosperar bajo sus intereses del monopolio de la violencia armada en terrorismo estatal: gendarmería, judicial, penitenciaria, en redes clientelistas tributarias, ni tampoco en la corrupción política y urbanística de comisiones por licitación de obra pública.
Escuchar la subnormalidad: "no se me caen los anillos de ponerme como barrendero, limpiar edificios o reponer estantes de mercancías... ¡pero no te van a contratar sin recomendación porque no conoces a nadie allí que te coloque en ninguna empresa!"
Los migrantes no le quitan el empleo a los nacionales del país de recepción ni como cajeros o reponedores de mercado, al contrario, suelen ser hábiles, especialmente en familias de progenitores con mezcla multicultural, mejor cualificados pero sus titulaciones académicas no son homologadas por etnocentrismo, por tanto los extranjeros compiten desde handicap variable, explotados en los sectores de la economía que no quieren los acomodados, demasiado estirados para mancillarse como los guachupinos. Incluso los chinos cada vez consiguen el traspaso de bares de copas para emplear a ciudadanos nacionales, no los excluyen, a pesar de las burlas que recibieron al llegar desde Guangzhou.
Los eslavos: conserjes, guardas de fincas, despiece de ganadería
Los americanos: construcción, chófer VTC, seguridad privada, rider repartidor de comida a domicilio en bici
Los africanos: topmanta, chocolate en el Retiro, almacenes, cargadores de camiones en el puerto seco logístico
Los chinos: la tienda de alimentación, el bazar de cachibaches, la fábrica de Shenzhen de sol a sol
Los indios, paquistaníes: del badulaque al locutorio, hasta la tienda de telefonía móvil y electrónica, como la incendiada por el pirómano adúltero
@Pherseo
Desde las dictaduras militares sin derechos humanos que transformaron su autarquía en industrialización motora monopolizada para recaudar la contribución tributaria a la hacienda del erario público, mientras pueblos como los españoles se exiliaban para no ser fusilados, editaba el profesorado republicano el fondo de cultura económica de México, difundían desde Galicia por toda América hispana el nombre de Santiago, se llegó a Estados de derecho constitucional con economía planificada desde el gobierno, contrataciones de administración estatal con la ficción del mercado capitalista en libre competencia con profesiones liberales y empresarios individuales con su propio comercio.
Para el régimen general de empleados por cuenta ajena, solamente entras en una empresa mediante si eres joven en el sector, ingenuo cuya candidez sea explotable con el sueldo mínimo legal, aunque se falsifique la categoría del convenio laboral, basta tu firma en el contrato como aceptación tácita. La diferencia entre la empresa y la burocracia es si la subordinación está tan jerarquizada que conlleva el despido arbitrario más que la explotación y el acoso sexual.
Obediencia a cambio de protección, sin venderse a colaboracionista en las persecuciones para despedir a compañeros de trabajo, se purga continuamente plantilla al desfilar a gente antes del tiempo que la legislación establece para dar indemnización por año de antigüedad, nadie se queda un puesto por aptitud, cualquiera podría hacer las tareas, solamente se permite permanecer al siervo que no moleste al exigir subida salarial y rango con personas a cargo.
En resumen: la xenofobia es para subnormales que se sienten inferiores, sin confianza alguna en sus propias posibilidades, gentucilla miserable sin habilidades, al perder su esperanza, son envenenados psíquicamente por los ideólogos odiosos que detectan su desesperación, con la demagoga promesa de prosperidad económica al pisar sobre los vulnerables en desventaja.