Una pelea de
dos chicas en el hall de un edificio público, aunque más que galletas hay enganchadas en plan tirones de pelo y abrazos de boxeador, algunos las intentan separar y uno no tiene mejor idea que emprenderla a empujones con una tercera muller, ante los chillidos de una espontánea
"¡que éh una tía! ¡que éh una tía!".
Curioso el mundo éste que nos toca vivir, hace ya algún tiempo separé yo a dos lobainas que se estaban cascando de lo lindo en una estación de metro (para ser exactos, una repartía y la otra mostraba las uñas), y cuál no sería mi sorpresa cuando tras desengancharse una de ellas gritó:
"¡ya verás cuando llegue a casa y se lo cuente a mamá...!".

En fin.
Ah, fondo musical de
Prodigy, según gustos.