No entenderás nada hasta comprender que ellas no están enamoradas de sus negritos, sino que están emocionalmente presionadas para estar con ellos debido a esa enorme presión que la maquinaria lleva haciendo dentro de sus cabezas en Occidente en los últimos 30 años con este tema.
Son las mismas que en la Alemania de 1935 gritaban en manada al ver a Hitler en persona y se tiraban sobre él con cara como de haberse encontrado con un billete de 500 por la calle.
Marionetas. El poder les programa a quien amar, a qué no amar y hasta qué límite hacerlo, a cada momento histórico.