Continuo con la crónica de mi viaje.
Como ya he comentado en el último post sólo había reservado tres noches y hoy tenía que dejar el hotel. A las 9:30 de la mañana me desperté porque a las 10:00 era el check-out.
Lo recogí todo, me puse mi mochila a la espalda y fui a pie hasta el hotel donde había reservado otras tres noches para probar. Me costaron 65 € las tres noches en un estudio de 35 m2 que además era mejor que el anterior y está situado estratégicamente a sólo 3 minutos andando del Time-Inn y 4-5 minutos de la calle principal de Senegambia. Sólo hay que cruzar la carretera. Y también es girl-friendly.
Tras hacer el check-in, desayuné, escribí en foro PL y volví a dormirme.
Sobre las 20:30 ya estaba en la calle. Cambié dinero y me puse a tomar algo en el SeneVibe que es un bar con música en vivo esa noche a cargo de un saxofonista blanco. De repente se me sienta al lado una que ya comenté que me abordó hace dos noches. Se la ve desesperada y tiene pinta de mala puta. Esta vez no llevaba el velo islámico pero si pude oler su aliento a tabaco. No suele frecuentar el Time-Inn y por algo será. La despaché rápidamente. Luego vino la de Guinea-Bissau a la que también despaché con celeridad.
Me quedé ahí casi una hora disfrutando de la música y el ambiente.
Salí y me metí en un bar al aire libre fuera de la calle principal. Es más barato que el resto. Un refresco vale 100 mientras que en los otros sitios te cobran 150. Está muy frecuentado por turistas blancos. De camino al bar me entró una que luego se sentó justo detrás de mí ahí estuvo todo el rato no le hice ni caso.
La que si me llamó mucho la atención fue una de las camareras gambianas. Me parecía irresistible y no podía dejar de mirarla. Se dio cuenta y me las devolvía haciendo graciosos gestos con los ojos. Me quedé encoñado de ella durante unos minutos. Pero no tuve el valor, delante de tanta gente (clientes y compañeros) de decirle nada.
Me terminé la bebida y salí de allí un poco frustrado. Porque en España tienes la certeza que no la vas a conseguir pero aquí con iniciativa y dinero casi seguro que si, sólo dependía de mi.
Estuve dando vueltas por la calle principal y poco antes de las 23:00 me fui al Time-Inn. No había mucho ambiente, normalmente empieza a llenarse sobre la 1:00. Estuve un rato en la zona VIP con mi cerveza, escuchando la musiquita y viendo el móvil. Eran ya las 00:00 y no había mucha gente y más tíos que tías. Salí a estirar las piernas y echar un vistazo por la calle principal de Senegambia.
Al rato volví, me pedí una cerveza y me puse en una silla, sin mesa, que había justo a la entrada y parecía más destinada al personal del bar que a los clientes. Me coloqué la cerveza entre las piernas y me puse a observar. Era una posición privilegiada podía ver lo que entraba y tenía una buena panorámica de todo el local.
Poco a poco se iba llenando. Como todas las noches empezaron a llegar negritas, algunas muy guapas. Se me acercó la amiga gordofea de la nigeriana que si quería que la llamase. No, déjala.
Me fijé en varias pero la que me dejó realmente fascinado, y tengo dormida ahora mismo a mi lado, fue una sardinita muy guapa que estaba a unos tres metros de mí en una mesa con dos blancos maduros (más maduros que yo). Al igual que la del bar de hace un par de horas no podía dejar de mirarla. Si no estuviera con el blanco le habría entrado sin duda.
Pasaba el tiempo, el local se iba llenando. Había gente de lo más variopinta.
Un blanco de ventitantos años demacrado con pinta de yonki al que las africanas calaban de inmediato (o ya le tenían calado de antes).
Entró también una blanca de unos treinta y tantos años, rubia, ni fea ni guapa pero con un aspecto siniestro. Y si siniestro era su aspecto más aún lo era su forma de bailar como si estuviera sola en su habitación haciendo una coreografía de TikTok. Venía con su negrito veinteañero al que yo creo que esa tía también le parecía un bicho raro a juzgar por sus gestos.
También apareció un chico joven gordito que nada más entrar me saludó desde la distancia. Le devolví el saludo. Minutos después pude ver como cayó en las redes de la de Guinea-Bissau. En un momento dado se pusieron delante mía y el chico entabló una corta conversación conmigo me dijo que era de Alemania. Estuve a punto de prevenirle pero no es asunto mío ya se dará cuenta el solito.
Casi toda mi atención se la llevaba la chica que estaba con el blanco. En un momento determinado ella abrió la palma de su mano por completo. Estaban negociando y pedía 5000, no sé si ST o LT.
Una de las veces que me levanto para comprarme una cerveza cuando vuelvo me ha quitado el sitio una tía. Nos miramos fijamente durante unos segundos. Ella sabe que yo estaba ahí pero no tiene ninguna intención de levantarse.
Con mi cerveza en la mano me pongo a dar vueltas por el local buscando donde acomodarme. A esas alturas estaba petado. Encontré acomodo en otro sitio al lado de un grupo de negritas. La gordofea no tardó en entrarme y presentarme a “sus hermanas”. Eran de Sierra Leona. No me interesaba ninguna. Pero de repente veo que la que estaba con el blanco se acerca al grupo a hablar con ellas y fumar un poco de cachimba para luego volver con el blanco. Me preguntaba de dónde era y ya tenía la respuesta. Lo confirmé con la gordofea y cuando se acercó por segunda vez le dije que me la presentara. Nos presentamos brevemente.
En apenas 10 minutos la tenía en mi regazo culeando. Miré a la mesa del blanco y ya no estaba. Todo fue muy rápido. La invité a ella y a las amigas a una bebida. Me dijo que se llamaba Lizzy y tenía 20 años. No hablamos mucho por mi mal inglés. Le susurré al oído si se quería venir conmigo y me dijo de inmediato que si. Nos intercambiamos allí mismo los WhatsApp. Empiezo la negociación, how much for ST? Me dice que lo que quiera darle. Le digo que hay que pactarlo de antemano. Estoy durante unos segundos pensando, no sé si ofrecerle 2000 ó 3000. Finalmente le ofrezco 3000 (35 €). Acepta de inmediato y probablemente hubiera aceptado también 2000.
A los 45 minutos o así salimos ella, yo y la amiga gordofea para el hotel. De camino un bumster muy pesado no para de darme la brasa. Nos sigue durante varios metros. A estas horas están desesperados. Por lo visto este tío ya me había entrado en varias ocasiones, aunque como son tantos yo no lo recuerdo, y estaba indignado porque todavía no me había sacado nada. Entre los tres logramos deshacernos de él tras varios minutos. Al llegar al apartamento la amiga se despide no sin antes pedirme para el transporte aunque yo creo que es para comida. Le suelto 100 dalasi.
Entramos en la habitación, le digo que se desvista, se duche si quiere y se relaje. Como siempre les digo: si no me das problemas no tendrás problemas conmigo.
Se desnuda. Menuda decepción las tetas. Las tiene totalmente caídas. Es como en los documentales sobre tribus africanas que salen todas las mujeres bailando desnudas de cintura para arriba con las tetas caídas. Es una pena que con sólo 20 años las tenga ya así. Pero esto no lo ves hasta que ya es tarde.
A continuación le hice un masaje de media hora que le encantó. Insistió ella en darme también uno a mí pero muy malo.
La puse boca arriba y empecé a chuparle las tetitas para ir bajando poco a poco hasta llegar al ansiado chochete. Lo tiene algo peludo, yo diría que de dos semanas o así. Tiene el clítoris muy pequeñito, nada que ver con el de la parienta que parece el chicle de MacGyver. Paso a follarmela en misionero y a pelo en ningún momento mencionó el condón. Que rico ese chochete. Para no terminar tan rápido la pongo a cuatro patas. Las tetas son dos pellejos que le cuelgan del pecho. Y además aparecen los temidos pedos vaginales. No paraba. Me cortaron el rollo. Pero la polla estuvo dentro todo el rato porque el conjunto (físico + actitud) seguía siendo muy favorable para ella. Me centré en la visión de mi polla entrando y saliendo de ese chocho de veinte años, recubierta de una mezcla de leche de sabo y jugo de coño. Tardé más de lo habitual en mí pero el corridón fue brutal. Al sacarla tuve que recoger el grumo en mi mano para no manchar las sábanas.
Nos lavamos, se vistió y le di sus 3000 + 200 de propina. Le dije de hacerle fotos y no me puso problemas. De hecho me hizo hacerle más de las que tenía planeado, en distintas poses. Y me dijo que se las enviara por WhatsApp (luego colgó algunas en sus estados). La acompañé a la salida donde ya la esperaba un moto-taxi que había llamado.
Cuando llegó a casa me hizo una videollamada pero se cortaba mucho. Me dijo que si se lo hubiera pedido se habría quedado a dormir (tomé nota para la próxima).
Eran ya casi las 6:00 de la mañana y me dormí.
Sobre las 10:00 me despertaron creo que para ver si quería que me limpiaran la habitación. Me espabilé y aproveché para ir a desayunar. Volví y me dormí de nuevo.
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