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Ya hay que ser maricón para que no te guste Mel Ferrari.
Hablo sólo por conjeturas pero mis opiniones suelen estar avaladas por la experiencia. Estoy plenamente de acuerdo con su primera afirmación pero discrepo completamente de la segunda. No creo que los ricachones hayan desestabilizado el mercado porque no creo que los ricachones estén en plena calle hablando por el móvil para comprobar si una chica a la que no conocen más que por unas fotos de dudosa fiabilidad puede recibirles (y eso con cita previa). No creo que gente asi (entre la que me encuentro) consiga hacerse rica.
Mi opinión es que Valencia se ha convertido en plaza de segunda, donde van novilleros que no tienen cartel en las grandes ferias pero que casi cobran lo mismo que las figuras por falta de competencia.
Miro fotos en las páginas de encuentros y se ve poca cosa interesante (a pesar de las fotos retocadísimas si no directamente falsas). Cualquier meretriz con dos dedos de frente, y tontas no son, hará un estudio de mercado. Si es joven y bella, viendo que cualquier mujer normalita, siendo generoso, y asaz mayor en muchos casos, pide 60 euros por media hora, o sea 120 por los sesenta minutos, pedirá el doble o más. Eso es justo. El problema es que aquí me parece que no tenemos suficientes empresas importantes o altas Instituciones del Estado que paguen a sus empleados salarios como para permitirse a menudo esos caprichos. Con trabajar una hora al día durante la semana se llevarían un buen sueldo (teniendo en cuenta que es libre de impuestos) pero las chicas no se conforman con un buen sueldo y hacen bien. Quieren forrarse y así debe ser. No piensan dedicarse a esto muchos años. Querrán tener una vida normal con familia y/o carrera profesional de más prestigio. Además, la juventud es efímera. No veo que la ciudad y entorno pueda proporcionarles cinco tíos preparados para pagar 200 euros cada día durante cinco o seís días de la semana.
Con la entrada en el Euro, el crédito fácil y la burbuja inmobiliaria, hubo una gran época que no tiene visos de volver, donde unas mujeres formidables te hacían dar gracias a la vida por disfrutar de sus cuerpos. Un albañil cobraba como un arquitecto ahora. Quizá aquello fue la excepción. De hecho, estoy convencido. Habrá que pelear con las armas que tengamos y aceptar lo que nos venga, pues no podemos cambiarlo. Sin embargo, considero un crimen considerar que pagar por las profesionales actuales estos precios sea normal. No lo es.
Buenas tardes y si el texto resulta largo, tenga en consideración que me han quedado muchas cosas por decir.
Imposible decirlo mejor. Solo hay que ver cuáles son los referentes de este señor cuando habla de su época dorada: nigerianas callejeras, todas ellas ellas explotadas y coaccionadas por redes de trata, trabajando en condiciones precarias y sin un mínimo de higiene; antros de “fast fuck” con más miseria que glamour; y macroburdeles por la zona de Silla, de los que la mayoría de los que estamos aquí huiríamos espantados entre olor a humo, sobacos, alcohol rancio y una sensación general de decadencia. Más que una edad de oro, aquello parece el recuerdo embellecido de un mundo sórdido.Y quizá ahí resida el verdadero problema: algunos hombres siguen comparando el presente con un recuerdo adulterado por la testosterona, la nostalgia mal entendida y las copas de garrafón del 2004. La memoria masculina tiene esa virtud admirable: convierte aventuras bastante normales en epopeyas mediterráneas y a mujeres simplemente atractivas en diosas homéricas injustamente desaparecidas por culpa del euro.
Imposible decirlo mejor. Solo hay que ver cuáles son los referentes de este señor cuando habla de su época dorada: nigerianas callejeras, todas ellas ellas explotadas y coaccionadas por redes de trata, trabajando en condiciones precarias y sin un mínimo de higiene; antros de “fast fuck” con más miseria que glamour; y macroburdeles por la zona de Silla, de los que la mayoría de los que estamos aquí huiríamos espantados entre olor a humo, sobacos, alcohol rancio y una sensación general de decadencia. Más que una edad de oro, aquello parece el recuerdo embellecido de un mundo sórdido.
Así que me quedo con lo que tenemos en la actualidad. Ha habido tiempos mejores, lo sé, pero me conformo con lo que hay.
BaneadoQuizá me excedí un poco pero tergiversa usted mi mensaje por completo. Sí frecuenté nigerianas callejeras pero ignoro si eran explotadas. ¿Cómo se sabe eso? No pregunté. Es posible que lo fueran pero ninguna conducta mía empeoró su situación. Si el dinero que pagué no fue por entero a ellas, bueno, tampoco va todo el dinero a las mujeres en una casa. Esas nigerianas, excelentemente maquilladas por cierto, le daban mil vueltas a vuestras diosas. No es nostalgia. La higiene era correcta. No se duchaban antes de entrar en el coche, claro, pero ¿se ducha una chica con la que te das el lote en una discoteca?Imposible decirlo mejor. Solo hay que ver cuáles son los referentes de este señor cuando habla de su época dorada: nigerianas callejeras, todas ellas ellas explotadas y coaccionadas por redes de trata, trabajando en condiciones precarias y sin un mínimo de higiene; antros de “fast fuck” con más miseria que glamour; y macroburdeles por la zona de Silla, de los que la mayoría de los que estamos aquí huiríamos espantados entre olor a humo, sobacos, alcohol rancio y una sensación general de decadencia. Más que una edad de oro, aquello parece el recuerdo embellecido de un mundo sórdido.
Así que me quedo con lo que tenemos en la actualidad. Ha habido tiempos mejores, lo sé, pero me conformo con lo que hay.
Sollana está a unos diez minutos en coche de Silla. Me refería a locales como El Romaní, El Cisne, etc.Lo de macroburdeles por la zona de Silla será por la sala Maxx, supongo, porque el Romaní estaba por Sollana. Pelín más lejos.
BaneadoNo ha acertado casi ninguna pero hay que reconocer que escribe muy bien. Respeto a quien sabe hacerlo sin recurrir a trucos facilones como los de Arturito el juntaletras. Creo que entrar en el Euro fue un grave error pero fue esa moneda fuerte y el abaratamiento del crédito lo que permitió que disfrutásemos de unos cuerpos que ya no se ven y parece poco probable que se vuelvan a ver.Su mensaje tiene el encanto crepuscular de esos aristócratas arruinados que aún describen con emoción las temporadas gloriosas del Montepicayo mientras cuentan los céntimos para el café. Mezcla macroeconomía, nostalgia inmobiliaria y antropología prostibularia en un mismo texto.
Usted confunde lo caro con que el mercadona esté desquiciado. Y lo que significa simplemente es que uno ya no pertenece al público objetivo, tragedia silenciosa que tarde o temprano alcanza a todos los hombres que solo van a acompañar a la peluquería de señoras.
Usted sigue contemplando el asunto como consumidor racional cuando esto hace muchísimo tiempo que funciona como mercado de lujo emocional. Y ahí las reglas son otras. Nadie paga doscientos euros por estricta proporcionalidad estética, igual que nadie compra champán porque tenga sed o un SUV urbano porque piense atravesar la Calderona.
“las chicas no son tontas”. Si lo fueran, cobrarían barato. Y no lo son porque precisamente han descubierto algo devastador para el romanticismo económico masculino: pagar para ser elegido durante cuarenta y cinco minutos y un mitjet.
Y ahí está la clave. Usted analiza el asunto como si se tratara de una lonja de pescado: calidad objetiva, precio razonable y equilibrio entre oferta y demanda. Pero este negocio funciona más cerca del lujo aspiracional que del mercado de abastos.
Respecto a la mítica edad dorada del ladrillo, conviene no exagerar. Aquello no fue exactamente la Belle Époque, sino una verbena de pueblo en la espania profunda financiada por cajas de ahorro dirigidas por señores que hoy no podrían administrar ni una comunidad de vecinos. Espania confundió prosperidad con hormigón y crédito preconcedido. Normal que todo pareciera barato: lo estaba pagando el futuro.
Y quizá ahí resida el verdadero problema: algunos hombres siguen comparando el presente con un recuerdo adulterado por la testosterona, la nostalgia mal entendida y las copas de garrafón del 2004. La memoria masculina tiene esa virtud admirable: convierte aventuras bastante normales en epopeyas mediterráneas y a mujeres simplemente atractivas en diosas homéricas injustamente desaparecidas por culpa del euro.
En fin, no descarte que el mercado esté funcionando exactamente como debe. Lo incómodo no es eso. Lo incómodo es descubrir que la realidad de un señor, probablemente divorciado, ligeramente calvo y con una autoestima sostenida por LinkedIn y sildenafil, mira las mismas fotos y piensa: “quizá todavía soy especial”; y ya no subvenciona determinadas fantasías con la alegría de antaño.
A ver cuándo te das cuenta que el moderador del foro es @Rhodium.pídale a Josele que me vete de una vez. Creo que no lo hace por llevarme la contraria pero sería lo mejor porque va a ser inevitable y no deseo generar mal ambiente, aunque no lo parezca.
Buenas noches.
BaneadoPor ser leal al Foro, no quiero marcharme sin decir algo de Valeria Ferrer, que es el objeto del debate.A ver cuándo te das cuenta que el moderador del foro es @Rhodium.![]()
Paso entonces tus peticiones a @Rhodium y que haga lo que estime oportuno.Por otro lado, Josele, ya sé que no eres el administrador pero tienes buena mano. Si le pides a Rhodium que prohiba la entrada a un tipo que expresamente ha pedido la orden de alejamiento, no creo que te lo vaya a negar.
BaneadoAntes de mi extinción, intentaré dejarlo todo atado y bien atado, aunque el Borbón me salió algo putero. Por cierto, no soy Franco (creo que incluso Pinchito se dió cuenta). Ni siquiera soy franquista (aunque con Franco vivía mejor pero eso tiene más que ver con la edad que con la política). En fin, por no ser injusto, reconozco que no he estado con esa dama y quizá sea una gran experiencia que me he perdido. Sólo he juzgado por las fotos y en una de ellas parecía una luchadora de Vale tudo, si es que se dice así.Qué bien se nos ha quedado el foro, señoría!!!
Me encanta esta diversidad de opiniones, por eso me quedo y sigo participando en la medida de mis posibilidades.
Señor Franco, no hace falta que pida su propio baneo. Mientras se exprese con educación y sin faltar al respeto, sus opiniones son bienvenidas. A más de uno o a ninguno, le pueden resultar interesantes.
Comparar a Mel "Ferrari" con un "Dacia" se puede aceptar si hablamos de belleza subjetiva. Sobre gustos no hay nada escrito, cada uno tiene su tipo ideal. Y sí, las menos agraciadas también follan, eso está más que visto.
Ahora bien, si la comparación va por el terreno sexual, ahí ya discrepo. Doy por hecho que usted no ha tenido la oportunidad de estar con ella, por lo que quizá no sea la persona más indicada para opinar con tanta rotundidad delante de los que sí puedan estar interesados en conocer y disfrutar sus dotes y artes amatorias
Esta mujer es puro fuego. De cero a cien en tres segundos, ni una flotilla entera de "Dacias trucados" se le acercaría, mojada, entregada y con una lujuria que te deja seco y pidiendo más. Es de esas que te cabalga como si no hubiera mañana, que gime sin vergüenza y que sabe exactamente cómo sacarte hasta la última gota. Una máquina de placer en carne y hueso. Sin teatros ni historias... Constatado por un servidor!!!
Otra cosa es que cuando vemos una belleza tan extrema y fuera de nuestro alcance, muchos tienden a bajarla para no sentirse tan inferiores.
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