Me está preocupando el efecto sicológico negativo que podais tener en Ramos, si es que se llega a enterar de lo que decís. Sé que les han prohibido meterse a internet, pero sospecho que, como buen sevillano, podría pretender meterse solo para chulear, aunque no tenga a qué meterse.
¡A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo! Si por algo es recordada la figura de Belauste, habiéndola convertido en mítica, es por el gol que marcó en los Juegos Olímpicos de Amberes 1920 y por la frase que supuestamente dijo justo antes de marcarlo. Esta frase:
¡A mi Sabino, que los arrollo! o ¡A mi el pelotón, Sabino, que los arrollo! (difieren las versiones), trascendió de lo meramente anecdótico, convirtiéndose en un icono de la historia del fútbol español en general y de la historia de la selección española en particular.
Era el 1 de septiembre de 1920 en el Estadio Olímpico de Amberes ... Los suecos se adelantaron en el marcador en el minuto 28 de la primera parte. Cuentan las crónicas de la época que los nórdicos, espigados y algo arrogantes, no practicaban un juego limpio; y que Belauste se fue calentando de manera paulatina con el proceder sueco. Fue entonces, en el minuto 6 de la segunda parte, cuando llegó la jugada que le dio la fama.
Belauste era medio centro pero en bastantes ocasiones solía sumarse al ataque. En una de esas subidas pidió a Sabino Bilbao, que era compañero suyo en el Athletic, que le lanzase un centro al área. La petición fue el famoso grito de ¡A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo!. Sabino le lanzó el pase, Belauste controló el pelotón (balón) con el pecho (o con la cabeza según la versión) y se introdujo el mismo en la portería con el balón. En aquella jugada
se llevó por delante a base de fuerza y envergadura a 3 defensas suecos y al portero que no pudieron evitar ni mediante faltas que el defensa vasco se introdujera con el balón en la portería.
Aunque Ricardo Zamora, portero en aquel partido, afirmó años más tarde que realmente se había dicho la mítica frase, algunos de los que estuvieron allí presentes juraron no haberla oído nunca. Incluso algunos dijeron que lo que realmente había gritado Belauste era Sabino, aurrera! (en euskera ¡Sabino, adelante!). Belauste nunca desmintió la famosa anécdota, aunque no se sabe si porque era real o porque prefería mantener la leyenda. En 1937, en una entrevista a la revista cubana Carteles narró así lo ocurrido: Estando yo en posición ventajosa para anotar, y viendo que Sabino avanzaba con la pelota, le dije simplemente: A mí, Sabino, que los arrollo. Después, rodamos tres o cuatro por el suelo.
Resulta irónico, en cualquier caso, que el forjador de
la leyenda de la Furia Española o Furia Roja fuera un declarado nacionalista vasco como Belauste.
https://es.wikipedia.org/wiki/José_María_Belauste