La verdadera extinción vendría si los hombres se desentendiesen de cumplimentar con el entramado de labores sobre el que está cimentado la sociedad. Imaginemos hombre que no construyen ni se suben a torres de electricidad ni manipulan el cableado, hombres que no asfaltan ni arreglan carreteras, que no desarrollan el sistema de alcantarillado, que no siembran, cosechan y distribuyen alimentos, que no transportan mercancías para abastecer a tiendas y grandes superficies y así podría estar hasta la noche. Los trabajos de mujeres se resumen a puti camareras de noche, gogós, maestras, enfermeras, algunas cocineras, carteras, trabajadoras en tienda de ropa, limpiadoras, comerciales, recepcionistas, telefonistas, cantantes, presentadoras y médicas. Todas estas profesiones las pueden hacer igual o más eficientemente hombres, las pocas de las muchas que he nombrado por hombres no pasaría al contrario.