Las ambiciones de una Alemania grande hacían a Hitler mirar al Este, ya lo decía en «Mein kampf» pese a que el muy cretino aún tenía abierto el frente Occidental y los ingleses practicamente habían hincado la rodilla, y a pesar de que aún no había sucedido Pearl Harbour, decidió poner en marcha el plan más ambicioso de toda la guerra y culminación de su obra maestra, atacar a la Unión Sovietica.
El oso ruso no pudo más que ver como le llovían las ostias desde todos los frentes y por todos los lados, los nazis con una moral que les saltaban los cascos al obtener victoria tras victoria, los nazis avanzaban kilometros y kilometros por ex repúblicas libres y la gran madre Rusia, aplastando un pueblo tras otro y una ciudad tras otra, los rusos estaban tan acabados que en ocasiones se rendían con sólo verlos desfilar. Abrieron el frente más grande abierto en una guerra, desde el mar Negro hasta el Baltico, en un tiempo record casi llegaron hasta Moscú, los pocos ejercitos rusos que quedaban estaban desmoralizados, divididos y mal equipados. Estaban más acabados que IU.
De Mesias a gañán.
Todos los Generales y Mariscales apostados a las puertas de Moscú pidieron a Hitler que fueran ellos los que encabezaran la marcha para tomar la ciudad, pero a estas alturas de la guerra Hitler ya estaba completamente loco, como una puta regadera envió al grueso de su ejercito miles de Kilometros al Sur a Tomar Kiev, para luego volver y tomar Moscú.
Según algunos historiadores con ver algunos paracaidistas caer sobre la ciudad del Volga, Zhukov, el último Mariscal en rendirse hubiese firmado la paz amarga, la rendición de Rusia a cualquier precio, probablemente la anexión de Rusia por Alemanía hasta los Urales, tal como era el plan de Hitler.
Para cuando Von Paulus volvió de Kiev, el invierno se le había echado encima. Los oficiales le pedían a Hitler un descanso y atrincherarse allí hasta que el invierno pasara, pero Hitler en su demencia les dijo que nones, que atacaran Moscú, quería acabar con esto de una vez por todas, no le importaba la sangre que costase. Pero el terreno era completamente inpracticable incluso para hacerlo a pié, lo más cerca que el ejercito alemán llegaría a estar nunca de Moscú serían 2 Kilometros.
La suerte se tuerce.
Zhukov, tras hacer recuento de tropas, echó mano de lo ultimo que le quedaba, una división de nieve apostada en el otro extremo del mundo, Vladivostok, bien armados y nada cansados, el retraso de Hitler a tomar Moscú hizo que la división llegase a tiempo para atacarles y llevarlos como puta por rastrojo hasta la frontera.
el texto no es mio,se lo he copypasteado a curreta