Aquí tenéis la dirección de un foro experto en coger bajas por depresión , incapacidades absolutas, y vivir de la seguridad social, sin pegar un palo al agua.
https://69.73.145.54/viewtopic.php?t=7754&sid=6d6c8e22851f8f6464638d0e8d9ec510
Un par de testimonios de esta gentuza:
Una idiota escribió:
Otro de un subnormal:
¿Esta gente tiene derecho a vivir?

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Un par de testimonios de esta gentuza:
Una idiota escribió:
Recuerdo que cuando le dije a uno de mis jefes: (inocente de mí) me siento acosada y tengo miedo a la hora de ir a trabajar. Su respuesta fue muy satisfactoria "los sentimientos son libres" "parece que vives en una nube" "esto es lo que hay a nadie se le retiene por la fuerza aquí"........y le dije: "me siento como una mierda". Pero un buen amigo, al que no le renovaron el contrato y al que "echaron" de la empresa por sindicalista al parecer, hecho que me confirmó mi jefe: "no le echamos simplemente no le renovamos el contrato". Este buen amigo me dijo algo que no olvidaré nunca: la palabra "grabadora". Moraleja: la partida de ajedrez no ha terminado todavía.........
Otro de un subnormal:
Nunca pensé que me ocurriría esto. Hace tres años yo era el hombre más feliz del mundo, me había casado con la mujer que quería y trabajaba en la multinacional en la que siempre había deseado trabajar.
El destino me iba a jugar una mala pasada: entró en dicha multinacional mi mobber (mobber es aquella persona que ejerce sobre otra la acción del mobbing).
Al principio con él todo iba bien hasta que le comenté que yo ya no quería seguir haciendo la labor aburrida de comprobar el cableado de armarios, cosa que había hecho durante años. Mi único error fue enviarle un e-mail comunicándole que él iba a ser el responsable de comprobar el cableado de armarios en un proyecto internacional, aunque dicha decisión la había tomado otro compañero, el coordinador.
Le dije al mobber que queríamos que él fuese la cabeza del proyecto a lo que me respondió si era una cabeza con o sin pelo, insultándome por tanto puesto que yo soy calvo.
A partir de entonces empezó a meterse conmigo en todo lo que podía por lo que ,ante la situación, pedí un cambio de sitio para alejarme de él.
Al cabo del tiempo me volvió a cambiar de sitio mi jefe cerca del mobber. Lo que había ocurrido para entonces es que el coordinador le había traspasado su tarea de fábrica de armarios al mobber.
Éste, al verse con el poder y saberme cerca de él empezó por colocarme un kleenex lleno de mocos en mi mesa, cuando yo no estaba, como recibimiento.
Pasaron las semanas y una semana y otra también me colocaba un moco bien grande pegadito a la hoja que tenía encima de mi mesa, cuando yo no estaba por supuesto.
Fueron una, dos, tres veces y yo empezaba a pensar que había un complot contra mí por parte de mi jefe mediante el cual pretendían que me fuera.
Es cierto que mi jefe no confiaba en mí y nunca me dió la más mínima oportunidad, siempre encomendándome las tareas más fáciles y sin contar conmigo para las difíciles.
Pero ahora sé que él nunca tuvo nada que ver.
Yo le preguntaba al mobber si sabía algo acerca de todo esto y siempre me respondía que no sabía nada. Empecé a caer en una profunda depresión paranoica de la que aún no he salido.
Mis compañeros nunca creyeron lo que me estaban haciendo. Le dije a un antiguo jefe lo que me estaba pasando y éste llamó por teléfono al mobber para ver que ocurría. Éste, al comprobar que yo me iba de la lengua pasó de los ataques físicos a los ataques verbales, aunque sin dar la cara, por supuesto.
Me ponía verde a mis espaldas y oí al encargado del almacén como decía delante de mí que en el trabajo unos hacían maravillas y otros mierdas, sin especificar que se estaba refiriendo a mí. Pues en eso consistía la maniobra, en descalificar al compañero pero nunca mencionando expresamente que te estás refiriendo a él.
Además el mobber no me pasaba la información que debía utilizar para desempeñar mis tareas siendo ahora él el nuevo coordinador.
El mobber consiguió que me cambiara de empresa, llamándome para felicitarme por mi decisión, y por tanto logrando así sus objetivos.
Llegué a intentar despedirme de mi empresa hasta tres veces, aunque lo logré a la tercera.
La primera le dije a mi jefe que quería que me cambiaran de departamento, cosa que no hizo.
La segunda le dije que me quería cambiar de empresa aunque al final rectifiqué de opinión.
A la tercera abandoné la empresa diciéndole el asunto de los mocos, por lo que echó una buena reprimenda al mobber, cosa que agradecí. Eso sí, una vez estaba en la nueva empresa me seguía llamando el mobber al móvil, cuyo número yo nunca le dí, para hacerme preguntas sobre el proyecto que le traspasé al tener que irme.
Desde entonces mi vida ha sido un calvario, puesto que al poco de cambiar de empresa me dió de baja el médico de la Seguridad Social. Llegué a estar ocho meses de baja por depresión en los dos años que estuve trabajando en la nueva empresa. En aquel tiempo me entraron a robar en el coche y pensé que había sido el mobber, tan obsesionado estaba con él.
Después cerraron dicha empresa por lo que estuve en paro seis meses.
Volví a trabajar en otra empresa dos meses, me volví a cambiar y estuve otros dos meses trabajando hasta que me volvieron a dar de baja por depresión, debido a ésto me despidieron en la nueva empresa.
Algún compañero me decía que yo era muy sensible ante los comentarios de la gente acerca de mí y tenía razón.
No hay derecho a lo que me han hecho.
El antiguo coordinador de la multinacional, en la que yo estuve trabajando cuatro años, me debe que yo diera su Curriculum Vitae a mi jefe, hablara bien de él y le concertara una entrevista. Pero no movió un músculo respecto a lo que me estaba sucediendo con el mobber y no me echó una mano, se limitó a ser un espectador más del mobbing. En fin, el mobber logró sus propósitos: que yo fuera un desgraciado de por vida, consiguió que me fuera de la empresa en la que yo había conseguido una estabilidad laboral y consiguió que yo tuviera una enfermedad mental por la cual no consigo estar más de dos meses seguidos trabajando en una empresa sin que me den de baja por depresión.
Ahora sé que tenía que haberlo denunciado puesto que puede volver a hacerlo con otro compañero. No tenía que haberse salido con la suya, tenía que haber hecho todo lo posible por denunciar mi situación.
En fin, sólo espero que Dios se apiade de mí y me permita ganarme el pan trabajando para una empresa en el futuro, y lograr ser fuerte psíquicamente. El que logre confiar otra vez en la gente como antes, el que logre dormir por las noches y logre tener otra vez autoestima en mi
trabajo.
¿Esta gente tiene derecho a vivir?