Panda de retrasados, nos tenéis envidia porque nuestras hembras, de cara pan, tetas gordas y ojos negros como pólvora humeante son fértiles y proclives al apareamiento; son buenas cocineras y/o sirvientas para que el hombre DISPONGA la paella de los domingos, ese nexo entre generaciones, amigos y hermanos. Amamos la música, como demuestra que los mejores cantantes de España han salido de aquí, y las bandas internacionales están plagadas de nuestros músicos. Veneramos la vida y la reflejamos en las Fallas, quemando en ellas nuestros sueños imposibles que renacerán otro año más entre latidos de masclets y destellos de fuegos artificiales. Amamos el olor a mar y a romero silvestre, y os despreciamos, mesetarios viles, norteños mastuerzos y catalanes pretenciosos, porque invadís nuestras tierras huyendo de vuestros estériles terrenos, muertos de pasión, alma y fuego.
Y dicho esto, voy a entonar el himno de nuestra comunidad, tan arrebatadoramente bello que avergüenza a cualquier otro verso nunca cantado con el puño en el corazón.
Valencians en peu alcem-se.
Que nostra veu
la llum salude
d'un sol novell.
M'aborrone, nano.