Al final aprobarán una ley para encular o ser enculados por los trainis, y si te niegas acabarás en la cárcel, donde serás enculado por otros presos. Al final solo tendremos como opción echarnos al monte o exiliarnos para salvaguardar la honra de nuestro ojete y no terminar de container de lefa a manos de un Manolo con peluca.
Recordad aquel traini musculado de Villanueva del Trabuco (el nombre del pueblo le venía que ni bordado), en Mandril, que daba discursos con Podemos o alguna de esas putas mierdas. Te pilla por banda y una vez atrapado ya no te suelta, y tienes que comerle la polla hasta el esófago.
Lo cuento así en modo de ironía, pero cuidado, que la distopía va a más y ya hay cosas a día de hoy que hace 20-30 años considerábamos inimaginables. ¿Quién iba a pensar en 1993, por ejemplo, que en 2026 en España se estuviera hablando de "niños trans", o de que los niños deben ser tratados con "género neutro" y "que decidan ellos cuando sean mayores si son hombre o mujer"? Nadie se imaginaría por aquel entonces que el sexo (que estos degenerados confunden a propósito con el "género", que no es más que una construcción ideológica) biológico se podría discutir hasta el punto de que muchos no sabrían definir lo que es una mujer. Son los tiempos de los que hablaba Chesterton, cuando tendríamos que desenvainar una espada para demostrar que el pasto es verde, o que dos más dos son cuatro.
Como no suelo ligar por ahí, en antros raros ni en ninguna parte fuera de una agenda personal, no tengo problema por ese lado, y creo que sería difícil que terminara dando con un traini. En cualquier caso, mi consejo es que antes de comprometerte con alguien te cerciores bien de que es una mujer biológica, o bien a través de la característica nuez, o si hay relieve en la zona de la entrepierna, abultamientos sospechosos. Porque claro, el problema es que hay trainis que se han hormonado desde la adolescencia y al final han conseguido mimetizarse, al menos superficialmente, entre las mujeres de verdad, y puede que solo te des cuenta cuando ya estás a cuatro patas con el traini picándote el ojete, dándote cera por el cucutrás. Vamos, que ni follar tranquilo te dejan ya.