Recientemente he vuelto a estar con esta magnífica equilibrista que camina por la cuerda floja del deseo y la sensualidad. Sin red de seguridad. Y sólo puedo reafirmarme en lo que ya he comentado. Incluso más.
Esta vez, hubo juegos en la ducha y después el masaje fue el de juegos eróticos. No voy a hacer relato puesto que, hacer spoilers de lo que vives con ese performance que hace Lluna, creo que os rompería la magia que yo sentí al descubrirlo por mí mismo. Así que sólo daré unas pocas pistas.
Si en mi anterior relato dije que Lluna es experta en jugar con los límites, con este servicio eso se convierte en un mantra recurrente desde el inicio hasta el final. Ella se arregla y prepara para la ocasión. Sólo verla entrar ya te deja claro que va a ser algo especial. Cuando se acerca su perfume despeja cualquier duda de que te va a devorar.
Aprovecha los espejos para hacerte sentir que lo que está ocurriendo es lo que deseas en cada momento, para que tus ojos vean la ilusión de lo que no está ocurriendo en realidad. Pero lo sientes y lo vives, pues el contacto de los órganos sensuales entre ambos es intenso (sin penetración ni francés). También los besos. Además, entran en juego elementos comestibles que aderezan ambos cuerpos mientras con nuestras bocas ambos gustamos de su sabor. Todo esto acompañado de sus susurros y gemidos, guiándote y dejando claro que ella lo disfruta. Y por supuesto yo también.
Vista, olfato, gusto, oído y tacto... Lluna juega con los cinco sentidos haciéndote disfrutar de sexo sin sexo. En una algarabía de sensaciones, sensualidad y deseo que te hacen sentir mas allá de lo que ocurre. Finalmente, terminando en la cama. Con final manual, que desde luego llega en un momento de climax que para nada desentona con la experiencia por ser sólo final manual.
Nunca pensé que con un servicio de masajes, terminando siempre con final manual, me sentiría tan a gusto y tan enganchado. Esta mujer es oro puro, los que no probéis a conocerla os perdéis la octava maravilla del mundo moderno. Y además es un amor de persona, tratadla como una dama, pues no se merce menos.
Por cierto el sábado es su último día antes de que pille vacaciones. Pero volverá en septiembre (no sé cuándo), y yo también volveré algún día
