Los Buscadores de la Noche (Relato por entregas)

ichi is back

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4 Jun 2004
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Parte 1:

Jamás dormía.

En los cinco años de carcel sólo conoció el infierno de la pesadilla recurrente, el eterno chirrear de los neumáticos, los faros del camión de frente, el grito de terror de ella.

Le condenaron por homicidio. Los padres de la mujer destrozada pagaron a los mejores abogados para demostrar el crimen. La autopsia desveló que ella estaba embarazada y el jurado se volvió en su contra como un grupo de ángeles vengadores furiosos.

No entendian nada.

Ellos no escucharon aquellas palabras, no vieron sus ojos de largas pestañas mirar con un desprecio infinito, su rostro de niña maquillada crispado por una sonrisa despectiva y tensa.

"¿Tener el niño?. ¿Casarme contigo?. ¿Estás bromeando?. Esto ha sido un error desde el principio. No puedo echar a perder mi vida con un desgraciado como tú. Mi familia me echaría a la calle. ¿Y tú que me darías?. ¿Viviriamos en tu cuartucho alquilado?. Ese niño nunca nacerá. Ha sido un simple descuido... como lo nuestro".

Sólo recuerda que mantuvo la cabeza fría. Se levantó de la mesa con la excusa de ir al servicio... y allí, al mirarse al espejo, se derrumbó y su cara se contorsionó en una mueca de desesperación y tristeza que era la máscara terrible de la locura. Las lágrimas y un gemido mitad de rabia, mitad de angustia, arrasaron su garganta.

Pero sólo fue un segundo. Cuando volvió a la mesa estaba otra vez frío, distante. Simuló aceptar lo que ella decía.

Y en la carretera lanzó el coche contra el camión que venía de frente.

Le condenaron por ello. Por matar a la mujer que amaba más que nada en el mundo y al hijo que tanto deseaba tener con ella.

No le importó.

No comprendían que él ya estaba muerto, que no había sobrevivido tampoco a aquel día horrible en que perdió todo lo que le importaba. Sólo una última burla del destino le había impedido suicidarse como planeaba y sobrevivir al accidente.

Pero ya le daba igual.

Estaba muerto y su existencia era una eterna vigilia esperando las llamadas de los que buscaban lo que él había perdido para siempre.

El móvil sonó como un eco extraño en la habitación vacía.
 
Desde la semi penumbra de su habitación miraba al techo. Las manos en el pecho, buscando vida. Pensaba en que ya no era bien recibida. Desprecio, deslealtad, innobleza, soledad. Se mordía el labio y su sangre se digería amarga.
La habían echado. Por estar embazarada. La habían desterrado para siempre con miradas de pena recubiertas con palabras de hiel. La noche ya no la pertenecía; tan sólo a sus penas.

Gabriel y Miguel entraron en la habitación, sonrisas desplegadas por ejércitos de perlas blancas.

- Vuelve.

Ella volvió la mirada al techo.

- No puedo volver.
- Ya sí.

Solemnidad desprendían ellos, altos, robustos. Pero no justicia. Y lo sabían.

María la cabeza giró hasta dar con los ojos de Miguel al tiempo que una de sus manos se deslizaba más allá de su campo de venus. Al acercarse la mano a sus ojos, ésta estaba impregnada en sangre, chorreante.

Ya sí..

Pero María lamío sus dedos. Ya no quería volver.
 
¿Gabriel y Miguel son los arcángeles?
¿Esta historia es para continuarla cada uno a su manera?
 
Tannhäuser rebuznó:
¿Gabriel y Miguel son los arcángeles?
¿Esta historia es para continuarla cada uno a su manera?


miguel sí, creo que es así como el mandamás de los titis del cielo. gabriel no sé si es ángel o tambien arcángel.

no creo, ichi escribió una historia, yo escribí otra, no tienen nada que ver. a decir verdad, mi historia es sólo un resumen de un sueño que tuve hace tiempo.
 
los arcangeles eran miguel,gabriel y rafael y algun otro q la tradicion a olvidado
 
midgär rebuznó:
Tannhäuser rebuznó:
¿Gabriel y Miguel son los arcángeles?
¿Esta historia es para continuarla cada uno a su manera?


miguel sí, creo que es así como el mandamás de los titis del cielo. gabriel no sé si es ángel o tambien arcángel.

no creo, ichi escribió una historia, yo escribí otra, no tienen nada que ver. a decir verdad, mi historia es sólo un resumen de un sueño que tuve hace tiempo.
Eso ya lo sabía, Miguel es el general en jefe de los ejércitos del cielo, Gabriel es el "mensajero", y no me acuerdo de la función de Rafael.
Lo que te preguntaba era si esos dos de tu sueño eran ellos o era una mera coincidencia.
 
Parte 2:

El gigante estaba dando de comer a las palomas migas de pan, como todas las mañanas.

La gente que paseaba por el parque lanzaba cautelosas miradas de reojo a la figura demasiado corpulenta, demasiado basta y tosca en sus formas, como el dibujo enorme de un hombre esbozado a brochazos.

Su rostro tenía el lado derecho horriblemente desfigurado por una quemadura de forma triangular que retorcía toda su mejilla hasta llegar al borde del ojo en una masa de carne cicatrizada. La comisura de su boca se extendía hacia arriba, más allá del labio abrasado, casi hasta la altura de la nariz.

El gigante herido sonreía con la inocencia de un niño viendo a las palomas comer de su mano, posadas en sus rodillas y en sus hombros. Pero su sonrisa era la de un monstruo de pesadilla.

Cuando vio llegar a Jorge se levantó con cuidado y las palomas se alejaron volando entre un revuelo suave de plumas. Sus dos metros de altura se tensaron imperceptiblemente y su tranquilidad fue sustituida por expectación casi animal.

- Roberto, tenemos otro trabajo. Y este es de los difíciles.- dijo el hombre que nunca dormía con su voz gutural.

- ¿Tan pronto?. ¿A quién tenemos que buscar?.

- A una niña. 10 años. Gente poderosa.

Los ojos del gigante se entrecerraron.

- ¿También tendrá que morir gente esta vez?.

Jorge volvió su rostro enjuto e inexpresivo hacia los niños que jugaban cerca de allí bajo el sol matutino.

- Los casos de niños son siempre complicados. Lo sabes. Seguramente sí. Parece ser que se la tenemos que quitar a la madre. Ahora iba a conocer todos los detalles con el cliente.

Roberto se llevó sus manos nudosas y desproporcionadas a la cara y por un momento permaneció con su rostro destrozado oculto. Se estremeció. Al descubrirse, su mirada era clara y dura.

- Adelante con ello.- Dijo con un susurro.
 
Ufffff, me quito las gafas y me froto los ojos delante del monitor. Mierda. El plazo de entrega está al caer y no sé cómo cojones voy a dar un poco de coherencia a lo que escribo.

Voy por otro café y seguiré tecleando, a ver si suena la puta flauta con tanto arcángel.
 
midgär rebuznó:
Tannhäuser rebuznó:
¿Gabriel y Miguel son los arcángeles?
¿Esta historia es para continuarla cada uno a su manera?


miguel sí, creo que es así como el mandamás de los titis del cielo. gabriel no sé si es ángel o tambien arcángel.

no creo, ichi escribió una historia, yo escribí otra, no tienen nada que ver. a decir verdad, mi historia es sólo un resumen de un sueño que tuve hace tiempo.

midgär rebuznó:
María la cabeza giró hasta dar con los ojos de Miguel al tiempo que una de sus manos se deslizaba más allá de su campo de venus. Al acercarse la mano a sus ojos, ésta estaba impregnada en sangre, chorreante.

Ya sí..

Pero María lamío sus dedos. Ya no quería volver.

:? uffs......esto fue antes o despues del hilo de las morcillas?

adjunto paranoia:
Esperaba que el tiempo me diera la respuesta a las horas y los dias. Pero nada sucedia, me rendi y me sente a olvidar lo que por una vez era mi motor. Era hora de volver a casa. Las llaves de mi pocilga particular siempre estaban esperando escondidas en una luz que recibia a los invitados, asi que las cogi para entrar, pero esa no era mi casa. Habia figuras que nunca antes habia conocido, ellos me conocían, pero me trataban de forma distinta. En el comedor habia unos niños haciendo zumo de todo lo que encontraban y en el fondo, al lado de las botellas de ginebra estaba ese tipo con jersey que hablaba poemas en su soledad. Me acerque a el y le pregunte que estaba pasando. Me miro y durante el tiempo en que se bebia un vaso señalo hacia otra habitacion. Me fui del comedor siguiendo la indicacion del dedo. Llegue a lo que antes era mi habitacion. había una pareja de ancianos dandose un beso tan largo como su vida y al lado de la puerta una niña los miraba. Me dio una partitura escrita a pulso, me cogio de la mano y me devolvio al comedor, alli un tipo negro me cedio el taburete del piano. Emepece a tocar cuando me di cuenta que las indicaciones del papel no tenian ningún sentido, eran dibujos poco parecidos a notas o tempos. Con la sangre que me salio de los dedos salpique las piezas blancas, mientras miraba por la ventana. Alli habia un harlequin haciendo malabares con los sentimientos de una dama que lo observaba. Al poco rato el harlequin dijo algo y ella empezo a llorar. Por fin sali de mi casa o de los esbozos de ella....me acerque a la chica, le dije que podíamos coger ese coche de mi padre y largarnos de alli, tenia las llaves y suficiente dinero como para sobrevivir tres meses. La chica se saco un papel, escribio algo y me lo dio. Era muda y lo escribia todo...alli ponia que esperaria a su amor y que aunque no volviera le escribiria siempre cartas a la guerra. Al ir descalzo la hierba del patio se notaba humeda, asi que camine rapido hacia el buzon donde el cartero acababa de llegar, me dio el mismo la carta, la abri, y lei unas palabras que decian que el mundo se estaba derrumbando. Deje la carta en el buzon y me largue. Corri hacia la colina donde muchos jovenes compartian el primer beso, condon y botellon...me pare a ver el color de la ciudad, pero no vi nada, así que baje y me fuí a una cafeteria a tomar un pastel de chocolate, me comi el pastel y dentro habia una sorpresa...un tren de juguete...me lo meti en el bolsillo y me marche sin pagar...simplemente segui hacia delante sin nisiquiera quererlo, de todas maneras habia que hacerlo.......
:roll:
 
midgär rebuznó:
María la cabeza giró hasta dar con los ojos de Miguel al tiempo que una de sus manos se deslizaba más allá de su campo de venus. Al acercarse la mano a sus ojos, ésta estaba impregnada en sangre, chorreante.

Ya sí..

Pero María lamío sus dedos. Ya no quería volver.


Maria lamia sus dedos. La muy hija de puta tenia la regla. Acto seguido de un movimiento rapido le puso el parrus sangrante y peludo al Miguel en la jeta restregandoselo, cuán estropajo de alambres limpiando la pila, le dejo la jeta de gayolo sarnoso a Miguel como un puto picasso. Miguel saco la cabeza del maloliente parrus de maria con pelos entre los dientes, la hijadeputa tenia el coño mas peludo que los cojones de kinkong y tenia ladillas para montar un circo ambulante.

El cabron del Miguel se habia puesto berraco, a el estas cosas lo excitaban sobremanera pues era adicto a la coprofagia y a cascarsela viendo el 50x15, asi que se saco el nardo y empezo a darle pollazos en los ojos a Maria, la cual yacia exausta masturbandose con la escobilla del vater. Plasss, ssshplaash, plassss sonaba el choque del capullo del miguel con la pupila de maria. En una de esas el anormal del miguel se corrio creando un lago de leche condensada con tropezones en el ojo izkierdo de la zorra de maria, la muy zorra casi se ahoga con la leche merengada. Unieron la lefa con la sangre de regla y hicieron un batido de fresa que bebieron con una pajita.

que alguien continue. gracias.
 
Parte 3:

La casa del juez era una mansión de estilo clásico, con grandes columnatas, hermosos jardines con fuentes, todo ello protegido por muros, cámaras y un servicio de seguridad privado.

Todo el lujo, belleza y seguridad que se podían comprar con dinero e influencias.

Jorge y Roberto fueron atendidos con distante seriedad por un secretario que les hizo pasar al amplio despacho de tonos oscuros, maderas nobles y paredes tapizadas de estanterías repletas de libros de leyes.

El santa santorum del juez Maldonado, antiguo presidente del tribunal supremo, redactor de leyes, consejero de gobiernos, legislador reconocido internacionalmente.

El hombre que nunca dormía y el gigante herido se sentaron frente a la mesa de un anciano de unos setenta años, de cabellos blancos y rostro anguloso. Su mirada severa y helada destelleaba a la luz indirecta de las paredes. Tras él había una reproducción en gran tamaño de "Saturno devorando a sus hijos" de Goya.

Alargó un portafolio hacia Jorge.

- Aquí tienen todos los datos. Mi hija se llama Helena. Huyó de casa hace siete años, al poco de cumplir 16. Desde entonces sólo he sabido rumores sobre ella. Intentos de ser actriz, cantante... escarceos con el mundo de la pornografía, drogas... no me importaba. Para mi era como si estuviera muerta. Hace dos meses recibí una carta suya. Me pedía dinero. Me hablaba de una hija... mi nieta. La niña debe de tener unos cinco años. Sólo tengo un apartado de correos. Hasta ahí puedo llegar por vías legales. Mi hija es mayor de edad. Aunque pudiera encontrarla sería difícil conseguir la custodia de la niña. Quiero que me la traigan. Es sangre de mi sangre.

Jorge sacó una foto del dossier. Era la típica instantánea de orla de insitituto. Desde ella sonreía una chica morena y delgada de rasgos suaves y ojos verdes. Parecía llena de vida.

- ¿Y que hacemos con la madre si se opone?. La ley está de su parte.

El juez no levantó la mirada al hablar. No apartó la vista de sus manos crispadas sobre la mesa.

- Hagan lo que sea necesario cuando la encuentren. He recibido buenas referencias suyas. Han ayudado a familias respetables y conocidas. Se han enfrentado a sectas, a redes de prostitución, a gente poderosa. El comisario les abala... ustedes le ayudaron cuando su propia hija se unió a aquel grupo de activistas políticos... cuyo lider desapareció misteriosamente...

El juez miró directamente a los ojos de Jorge. Y no pudo resistir la fijeza de aquella mirada sin vida...

- Por favor, encuentren a la niña y traíganmela. Sé que no puedo estar allí... que no puede estar sucediéndole nada bueno. Se lo ruego... - susurró cerrando sus ojos.

Jorge se levantó. Su grotesco compañero le imitó en silencio.

- No se preocupe. Aceptamos su trabajo. Jamás hemos fallado. Su caso nos interesa especialmente... nosotros... sólo aceptamos casos familiares, como el suyo. Asuntos privados en los que la ley y la razón ya no pueden hacer nada... Haremos todo lo que juzguemos comveniente para traerle a su nieta. Puede estar seguro.- Dijo con su voz ronca y desgarrada.

Salieron del despacho, dejando sumido en la penumbra y en la soledad al hombre poderoso... cabizbajo, empequeñecido ante la presencia del cuadro terrible de Goya.
 
¿Quien mató a Lucia Poco?

¿?


El crítico de arte del New Yorker Herald consideró la novela "de estilo innovador por su capacidad de incluir en tan poco espacio el planteamiento, el nudo y el desenlace dejando siempre al lector la capacidad de improvisar y extraer sus propias conclusiones."
 
Parte 4:

Para el hombre que nunca dormía no resultó difícil averiguar el paradero del dueño del apartado de correos. Vigilando las 24 horas descubrió al recadero que recogía las cartas. Seguirle y, a pesar de las precauciones que tomaba y los reenvíos que realizó, conocer la dirección definitiva no tuvo complicación alguna.

Detrás de ese apartado de correos estaba un famoso abogado de la ciudad, conocido por sus contactos con estrellas del espectáculo y empresarios de dudosa reputación. Lo demás fue aún más sencillo.

El siguiente paso fue visitar a Roberto. Esperó en el vestíbulo del viejo piso de su compañero. En la otra habitación escuchó como se despedía de su madre inválida.

- Lo siento, lo siento - decía la quejumbrosa voz de la anciana - Siento tanto lo te hizo tu padre cuando eras niño... lo que te hizo en la cara con la plancha... pero tu padre no era malo. Trabajaba mucho y bebía... pero era bueno, como tú... mi niño.

- Descansa, madre. La enfermera de tarde vendrá ahora.

Jorge recordó como conoció al gigante de la cara quemada en prisión. Cumplía condena de seis años por parricidio. Había matado a su padre en una pelea al descubrirle maltratando a su madre. Se hicieron amigos y cuando salieron casi al mismo tiempo de la cárcel comenzaron a trabajar juntos... buscando...

Sus contactos eran innumerables y mucha gente poderosa estaba en deuda con ellos. Eran prácticamente intocables para la policía y en los ambientes ilegales eran temidos hasta extremos casi supersticiosos.

Roberto necesitaba el dinero para los cuidados costosísimos de su madre enferma y encamada. Jorge lo hacía de forma obsesiva e irracional. simplemente buscaba...

Roberto surgío del dormitorio y cerró la puerta con delicadeza. Comprobaron las pistolas automáticas de fabricación china. Roberto ajustó a su cintura la funda del cuchillo de caza de filo aserrado.

- ¿Tienes las máscaras?.- murmuró. Jorge asintió.

Cuando llegaron al aparcamiento del lujoso edificio de apartamentos del abogado esperaron pacientemente en la oscuridad. El hombre trajeado bajó de su Jaguar con la seguridad confiada del que está acostumbrado a conseguir lo que quería.

No vio venir a las dos figuras que surgieron de las tinieblas, el gigante con rostro de lobo y la sombra con máscara de tigre. Eran caretas báratas de goma, pero ahora parecían haber adquirido una veracidad sobrenatural, como los espantosos rostros de dos criaturas del infierno.

Le golpearon y amordazaron como si fuera un niño indefenso. Le arrastraron hasta su casa, abrieron la puerta con sus llaves. Y allí, delante de su joven mujer y su hijo de doce años, le tiraron al suelo sobre la cara alfombra.

Los monstruos estaban en casa. Y el horror comenzó.
 
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