... me cago en los putos rumanos, hijos de puta.
Soy usuario habitual del transporte público y en una semana he presenciado 3 hechos detestables por parte de seres inmundos.
1º Uno subió por la parte trasera del autobús sin pagar y con todo el morro del mundo se sienta como si nada. Cuando le increpó el conductor, el rumanoide se puso gallito, gritando en su idioma vete tu a saber que, pagó su billete y se quedó otro rato gritando al conductor en su jeta. Encima cuando salió quería hacerlo por la parte delantera y ante la advertencia del conductor volvíó a gritarle no haciendo caso. En su salida tumbó de un empujón a alguien que subía.
2º Estaban dos rumanoides jovencitos en los asientos verdes reservados para embarazadas y ancianos, cuando tras una parada se llenó de gente mayor. Íbamos cediendo los asientos, menos los rumanoides, que pasaban olímpicamente y seguian en los asientos reservados. Una de las ancianas le pidió el asiento con educacion y la ignoraron. Entonces medio autobus empezó a criticar la actitud de estos. Uno hizo un ademan de levantarse, pero en realidad cogió el móvil para llamar y estaba sin sentarse pero obstaculizando el acceso al asiento. Colgó y volvió a sentarse. Al final al ver que todo el autobus empezamos a gritarles se levantaron. En la siguiente parada se bajaron y nos dedicaron unas hermosas palabras de su idioma.
3º El autobus tras una recogida de gente se disponia a arrancar, cuando de repente viene corriendo un moro y pega una patada en la parte delantera como intentando detenerlo. Se ve que de la fuerza salió despedida su zapatilla hasta el techo del autobus. En lugar de disculparse por la patada, se puso a trepar como si de un mono en el arbol se tratase, agarrandose por el retrovisor, para intentar llegar a donde estaba su zapatilla. Por una vez el conductor actuó como debía: Cogió al moro, lo lanzó contra la acera y se cagó en su puta madre. Arrancó con dos cojones dejando su zapatilla en el techo, entre los vítores de los usuarios.
Cosas como estas pasan a diario en Valencia, ciudad declarada asilo no-oficial de los inmigrantes ilegales.