Ave, escoria:
La vida pasa. La vida fluye.
Panta rei, que cantaba Heráclito.
Les pongo en precedentes, para probar ser quien soy sin registrarme con mi cuenta original, puesto que no recuerdo mi contraseña ni el email.
Atiendo al nombre de David, y me follé a un zarrio chino más allá de la bahía de Nagasaki.
Más mellado y acíbar por dentro que nunca, rehúyo de cualquier chupipandi presencial o virtual.
Atrás quedó el desempleo y el Mad Max, y ahora me gano la vida holgadamente en un negocio que no puedo decir para que no me localicéis, ya que La Rioja es un pueblín, y el subnormal de la Sagra tal vez me esté stalkeando.
El caso es que después de Nagasaki, estuve tres años trabajando en B con paguita y ahora me gano la vida con luz y taquígrafos con un nivel de médico de familia.
He vuelto a Tokio en 2023, 24, 25 y este año me voy a Corea y a Japón de nuevo, pero sin pisar Tokio porque una japonesa de treinta y tantos me rompió el corazón.
A día de hoy vivo en la España vaciada, con lo que Logroño me parece Nueva York, y maldigo cada segundo de mi existencia y espero morir pronto. Hago méritos para ello. Hábito enólico + Tramadol de mantenimiento.
Minutos musicales:
Suyo en Cristo,
C.