Las armas, las carga el diablo siempre y de toda la vida. Hoy en España un hermano quitó a la vida a otro con una escopeta de caza, hace poco un chaval matando a un pobre corderito como "favor" a una vecina en un pueblo se mató accidentalmente, y muchos de los maltratadores asesinos de sus mujeres también matan con escopeta o arma de fuego....Y hace muchos años, nuestro rey, Juan Carlos I de España, mató en un terrible accidente totalmente involuntario a su hermano menor Alfonso, jugando con un arma. Fue algo imprevisto y sin intención desde luego, eran solo unos niños. Fue un terrible accidente que casi nadie conoce, pero que nuestro rey parece haber superado ampliamente como se puede ver. Extraña con estos antecedentes entonces, saber de su afición a las escopetas y armas de fuego, utilizadas en sus cacerías habituales por España y por todo el mundo. Recientemente se ha hablado mucho de su terrible cacería en Rumania, y aquí se adjuntan página y varios sobre esta última aventura de nuestro rey. Cualquier persona medianamente normal, tras haber vivido semejante y tan desgraciado accidente en su niñez, tal vez debiera detestar las armas de fuego en vez de utilizarlas. Su majestad no. Las usa con alegría y le divierte asesinar osos y hasta osas preñadas. Que cosas. Es claro y evidente que cualquiera puede ser rey, es solo cuestión de sangre. Anacrónica institución la monarquía, y en estas formas aún más. Rey taurino, cazador y vividor donde los haya. Pero simpático y divertido mediaticamente hablando. Eso si, con talante como se lleva ahora, con buen talante mejor dicho. Y con mal talante a veces también, que es macanudo cuando se le contradice el caballero por lo visto. Que pena Dios.