¿Qué haríais con el culo de la Meloni?

Parece joven a primer vista pero luego hurgas y descubres el pastel de los pliegues en la entrepierna de @pai-mei, amén de que debe de tener la panocha como un bebedero de patos.

Pues a mí me pone más esta señora italiana que cualquier veinteañera de cara insulsa y tetas operadas. ¿Por qué coño tienen que ser perfectas? A mí los defectos corporales, algunos, hasta me ponen más borrico. Vamos que me pone más cualquier maruja que todas esas teens perfectitas que os gustan a casi todos.
 
Eres consciente de que una mujer de su clase jamás miraría ni dos segundos a un excarcelario andaluz que no tiene ni cera en las orejas, ¿verdad?
Pero que me estás contando? Igual vives en una cueva y no te enteras que las mujeres en muy amplio porcentaje pierden la razón y mojan su bisectriz cual novicia por un tipo dominante, arrabalero y peligroso. Es el cerebro de reptil el que toma el control.

Como no hay ejemplos en la literatura (desde el arquetipo del Don Juan)

El cine (Desde Marlon Brando en el último tango en París por decir uno)

Incluso en su vertiente más enfermiza como el moja bragas de Ted Bundy (si el asesino en serie que se cargo a veintipico mujeres y que le abrasaban a propuestas de todo tipo, aún sabiendo que era un puto psicópata.)

Podría citar cientos de ejemplos más.
 
Pues a mí me pone más esta señora italiana que cualquier veinteañera de cara insulsa y tetas operadas. ¿Por qué coño tienen que ser perfectas? A mí los defectos corporales, algunos, hasta me ponen más borrico. Vamos que me pone más cualquier maruja que todas esas teens perfectitas que os gustan a casi todos.

Y quién ha dicho en mi mensaje que eso no me ponga, puto clon de mierda?
 
@El bedel no entiende que lo que se busca es arrimar la mano y meter el pito. El placer de ellas es secundario.
 
Editado cobardemente:
@El bedel no entiende que lo que se busca es arrimar la mano y meter el pito. El placer de ellas es secundario.
Es que @El bedel lo ve con la óptica de una Jessica de Abalos, según lo que comenta prefiere a un viejo podrido de pasta y poder, para que le haga regalines y la lleve a cenar a sitios caros. Tiene el deseo y la pasión por los suelos.
 
@Rust Cole por todo el puto phoro
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Como no hay ejemplos en la literatura (desde el arquetipo del Don Juan)

El cine (Desde Marlon Brando en el último tango en París por decir uno)
Sabes que ambos son personajes de ficción y encima escritos por hombres, ¿no?
según lo que comenta prefiere a un viejo podrido de pasta y poder, para que le haga regalines y la lleve a cenar a sitios caros.
Bueno, más que nada para heredar pronto.
 
Lo único sensato, tirarlo a la basura y volver a empezar.

Tenéis una filia con las mujeres poderosas que no es normal. Estáis estrogenizados.
Au contraire mademoiselle, no es por el cargo ni mucho menos, si fuese una pescatera de la esquina, me la follaba igual, su atractivo no está únicamente centrado en su culo, sino en ese aura de loca del coño que destila, ese tipo de mujer que, desde el primer momento en que la conoces, sabes que todo va a ser una jodida montaña rusa tanto en lo sexual como en lo emocional.
 
Au contraire mademoiselle, no es por el cargo ni mucho menos, si fuese una pescatera de la esquina, me la follaba igual, su atractivo no está únicamente centrado en su culo, sino en ese aura de loca del coño que destila, ese tipo de mujer que, desde el primer momento en que la conoces, sabes que todo va a ser una jodida montaña rusa tanto en lo sexual como en lo emocional.

El olor a coño revenido no os deja pensar. Su atractivo es nulo y su culo inexistente. Que vendiérais a vuestra madre por poneros a los pies de una menopáusica con la cabeza como unas maracas no la hace más deseable, yo diría que incluso lo contrario.
 
Editado cobardemente:
Ya ya, pero si mi tía la solterona se fue con unas amigas en los 70, 3 horas de coche para ver en Biarritz El último tango en París y aún moja recordando el viaje. Anda pa casa!!
1. ¿Qué edad tenía tu tía?
2. En esa época supuso un bombazo, porque suponía la exhibición de escenas subidas de tono.
3. Aceptamos a tu tía la solterona como muestra porcentual válida.
 
Parece mentira que un chaval de 19 años tenga más conocimientos de anatomía y más cordura que muchos de más de 40. Pero claro, si vivís aquí...

Pero qué cordura va a tener un chaval de 19 follándose a una de 50. Degenerada.

No vivo aquí, no me la paso 24/7 aquí en el foro

¿Pues ya me dirás por qué no?

En el pasado sí. Ahora estoy entrando porque tengo dos meses de vacances, después de mucho tiempo sin asomar el hocico. Pero desde luego el bicho que no me pica es el porno.

A ver si viene septiembre y te vas a tomar por culo otra vez. Osea a capar a traición al ser que más quieres y confía en ti.

Eres consciente de que una mujer de su clase jamás miraría ni dos segundos a un excarcelario andaluz que no tiene ni cera en las orejas, ¿verdad?

Yo me he petado a una cincuentona italiana de buen ver. Ella banquera con su ropa de lujo y su Rolex y yo con mis tatuajes guarros y a punto de ser un presidiario.

Es que no tienes ni puta idea de na.

Pues ya sabéis cómo satisfacer a bedela, caviar y rolex

Y patadas en la boca.

Sabes que ambos son personajes de ficción y encima escritos por hombres, ¿no?

Bueno, es que esos hombres tendrán que escribir/grabar lo que su público estúpido (Charos) pide. No hay nada más rentable en este mundo que vender mierda a mujeres.

Su atractivo es nulo y su culo inexistente.

Escribió un enfermo mental que solo encula a rinocerontes.
 
1. ¿Qué edad tenía tu tía?
2. En esa época supuso un bombazo, porque suponía la exhibición de escenas subidas de tono.
3. Aceptamos a tu tía la solterona como muestra porcentual válida.
Le pregunto a la IA objetivamente y me dice:




Quiero saber a nivel de estudio sociológico si era habitual que en la época del tardofranquismo mujeres viajasen a Francia para ir a ver la película El último tango en París. Quiero una respuesta detallada y objetiva.


Respuesta:


Sí, ocurría, pero conviene matizar mucho su alcance. Desde un punto de vista sociológico e histórico, no puede afirmarse que fuese una práctica habitual entre las mujeres españolas en general, aunque sí fue relativamente frecuente entre determinados sectores urbanos, de clase media y media-alta, especialmente entre finales de 1972 y 1975.
El contexto
El último tango en París se estrenó en 1972 y fue prohibida por la censura franquista debido a su contenido sexual y a su desafío a la moral oficial.
Durante esos años era relativamente común que españoles viajaran a Francia para ver películas censuradas. Las ciudades francesas más frecuentadas eran:
Hendaya (muy próxima a Irún)
Biarritz
Bayona
Perpiñán (para catalanes)
Pau
Desde el País Vasco el viaje podía hacerse incluso en el día.
¿Y las mujeres?
Aquí es donde la sociología aporta matices interesantes.
No era un fenómeno masivo, pero sí existían varios perfiles de mujeres que realizaban estos viajes:
Universitarias.
Profesionales jóvenes.
Mujeres vinculadas a ambientes intelectuales.
Mujeres de clases medias urbanas.
Parejas que aprovechaban un fin de semana en Francia.
Para muchas de ellas el viaje no era únicamente para ver una película.
También suponía:
experimentar una libertad inexistente en España;
conocer una sociedad menos controlada moralmente;
acceder a librerías, revistas y prensa prohibidas;
hacer compras difíciles de realizar en España.
¿Iban mujeres solas?
Era menos frecuente.
La mayoría viajaba:
con su pareja;
con amigas;
con grupos de amigos;
o en excursiones organizadas desde ciudades cercanas a la frontera.
Una mujer joven viajando sola seguía siendo relativamente excepcional en la España de comienzos de los años setenta, debido a las normas sociales de la época.
El componente simbólico
Desde una perspectiva sociológica, ver El último tango en París tenía un significado que iba mucho más allá del cine.
Para muchas personas representaba:
romper con la censura;
acceder a una cultura prohibida;
sentirse parte de una Europa más abierta;
desafiar, aunque fuera simbólicamente, la moral del franquismo.
En entrevistas realizadas décadas después, numerosas mujeres recuerdan aquellos viajes como una experiencia de emancipación cultural más que como una búsqueda de erotismo.
 
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