Se acabó el sol, los bronceadores, las chicas en top, el salitre y el arullo del mar. Comienza el deshoje, miles de ellas sobrevolando a ras de suelo describiendo curiosas órbitas, aleatorias quizá, o quizá no. Comienzan los días grises, los días de lluvia y las gotas queriendo entrar en casa atravesando el cristal, pero no podrán. Es hora de caldos caseros a mediodía y por la noche, justo antes de acostar para comenzar un nuevo día justo igual que el anterior. Comienza el principio del fin.