Recientemente he visto dos películas: La primera de ellas "El huerto del francés" (1977), una película de los años 70, de Paul Naschy como director y actor principal, junto a un buen elenco de hembras potentes, especialmente Ágata Lys, que muestra unas deliciosas tetas, junto con el resto de su cuerpo de ninfa totalmente desnuda, eso además de la panocha peluda de María José Cantudo, junto a otras mozas como Silvia Tortosa, que desgraciadamente no muestra ni la uña del pie, molt trista y tal. Bueno, más allá del destape, muy habitual de la época, la película narra un episodio de la crónica negra acontecida a comienzos del pasado siglo, en 1904, en la que un hombre bien relacionado con la alta burguesía a través de su mujer, regenta casi secretamente, o al menos a la espalda de su mujer, un lupanar de buenas golfas, a la que tiene agregado un huerto donde, en teoría, trabaja para obtener sus hortalizas y demás. La realidad es que se pasa por el pepino a todas las casquivanas del lugar, que también sirve de escenario para un buen número de ilícitos relacionados con el juego, apuestas y, claro está, vicio y lujuria sin fin. Pero además de todo esto, nuestro amigo Paul Naschy, en connivencia con su decrépito hamijo, que trabaja también en el putiferio, se dedican a atraer a gente con dinero bajo la excusa de macropartidas de cartas donde pueden ganar mucho dinero. Bajo todo ello subyace una estrategia criminal urdida por los mencionados. La película está bien hecha, por momentos casi tiene un formato de documental. Le pondría un 6 tranquilamente.
Ver el archivos adjunto 197303
La otra película que he visto es francesa, y se titula "Relaciones sangrientas" (1973), de Claude Chabrol, un director francés que me gusta bastante, aunque esta película podríamos calificarla de producción menor. En cualquier caso vemos los patrones habituales en otros filmes, con la crítica despiadada a la burguesía francesa de la época, en este caso a la burguesía de provincias, que es la protagonista principal. Dos matrimonios: uno compuesto por un hombre de izquierdas, con su mujer enferma, que no quiere hacer nada ni salir a ningún lado; por otro lado el matrimonio compuesto por el alcalde del pueblo, siempre ocupado con sus responsabilidades políticas, y su mujer, con la que mantiene una relación aparentemente perfecta pero que en realidad carece de emoción y sobre todo de ñogo ñogo. El hombre de izquierdas (Michel Piccoli) y la mujer del alcalde (Stephane Audran) terminan viviendo una aventura amorosa que tendrá consecuencias catastróficas, especialmente cuando el alcalde incluye a éste último en su lista electoral y termina de teniente alcalde en el ayuntamiento.
La película muestra las hipocresías de la burguesía bajo una aparente perfección, y como la frustración, el deseo y la ambición acaba por desencadenar una serie de hechos que llevan a la tragedia, todo ello desde una aparente calma y como un acto banal, como el que se va a cagar debajo de una higuera en el campo. No quiero dar más detalles, pero si conocéis al director y habéis visto alguna de sus películas sabréis de lo que hablo. La película no deja de ser un análisis profundo sobre la condición humana, sobre cuestiones de orden psicológico y sociológico, sobre la corrupción moral y existencial a ciertos niveles. Le pongo un 6, no es de las mejores películas de Chabrol.
Ver el archivos adjunto 197304