Cuantísimo miedo a la mujer. la autocrítica del phorero es deliciosa miel para un oso goloso. Uno que le pega a las niñas, otro que menosprecia a toda la raza de hombres blandengues, otro con patadas en el cielo de la boca pero aquí lo único que queda claro es que la mujer nos asusta. Cada masuno suena como un clavo... TUK TUK Además... este hilo -de mocos y cacas cuando el autor esperaba cigarros y cocaina- sin las historias de mariquitas entre puros y licores sobre los espasmos involuntarios de la novia de ilg cada vez que éste cogía algo del armario de arriba de la cocina no tiene ningún interés. El maltrato comenzará con los palos pero el resto del tiempo es la postura.