Vicio del lejano oriente- USERA 607410618

El Chico Piedra Pomez

Novato de mierda
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19 May 2019
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A finales de junio, vagando con estos calores por la capital del reino y cansado de su demografía que se asemeja más a Lima que a Europa, tenía ganas de volver a darme un viaje al Lejano Oriente; uno de esos viajes para los que se necesita solo un puñado de sucios billetes. Así que, motivado por sus relatos sobre este lugar del vicio y por la nostalgia de los orgasmos sentidos en esta misma calle cuando hice mis visitas a Coco —esa chinita con gafotas que te exprimía hasta la última gota de tu virilidad— y a Lisa —la excepcional masajista que te pajeaba con disgusto—, sentía la necesidad de experimentar una nueva aventura de lujuria en esa calle que lleva el nombre de un jurista célebre por impulsar la Ley de Represión de la Usura de 1908.

Contacto por WhatsApp y recibo las tarifas, la dirección y las fotos de las candidatas... Tres chicas bastante monas... Concierto una cita con COCO, ese nombre tan recurrente entre las profesionales del oficio, pero cuando llego al piso —con diez minutos de retraso, debo reconocer—, me dicen que no está disponible. Ya me lo podían haber dicho antes... Me ofrecen a Lulu, y su parecido con la dependienta de un bazar que conocí hace años, y que solo pude soñar tocar en mi imaginación, me convence para entrar. La chica es maja y se esfuerza en agradar y complacer al cliente, aunque la conversación es nula ya que habla menos español que yo mongol.

Después de un poco de aseo y tras pagar por una hora, nos vamos a la habitación, pequeña aunque limpia y con aire. Nos besamos como si fuese a comprarle la dote a su familia al día siguiente para casarme con ella. Ella se desliza besando mi cuerpo desnudo hasta bajar a mi arma del deseo para saborearla. Disfruto de la mamada, ella de rodillas y yo de pie, pero la detengo impidiendo que apriete el gatillo de la vida.En la cama nos besamos y acariciamos. Ya enfundado en el látex, fornicamos en el misionero mientras nos besamos y nos miramos a los ojos. Se estremece mientras beso sus pechos... Sigo embistiéndola en esa posición, abrazados, hasta que no puedo más y lleno el látex de semen... Permanecemos un buen rato así, abrazados...

Ella sonríe e intentamos tener un poco de conversación. Me da un masaje en lo que queda de hora... Y una vez finalizada la sesión, me despido, no sin antes besarla una vez más con la promesa de volver... Aunque, en mi retorno, probaré a otra dama...
 
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