De monitor en la granja escuela, antes del efecto dos mil, me fumé un porro y me comí unas setas porque tenía la tarde libre hasta la limpieza y al final terminé robando un caballo, yendo al pueblo de al lado y dejando la púa en una carnicería, todo con un ganso -vivo- atado a la espalda.
HOOOOOOMMMK! me chillaba en la oreja y soltaba una especie de bufido gatuno.
Me comí un espetec entero y me pinté como un indio con una sobrasada. Acabé vomitando en el caño. Todavía se habla de aquel día que iba
uno gritando como un apache por la MU-603, cabalgando como un loko a lomos de un caballo sin silla, con plumas y todo, pero hahaha

, era el ganso que se llamaba Hércules.