Capitan Meato
Forero del todo a cien
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- 11 Nov 2004
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Es Verano, 12 del mediodía, en la calle el sol abrasa las aceras, las ruedas y capós de los coches. Los pajaros chirrian por sus picos enfermos y las palomas se cagan en los parques.
De los calzoncillos de Torbe sale una fumata negra y las liendres de su culo pasean en góndola. Una tempestad de cagadas, efluvios corporales y fuego solar.

Nuestro protagonista tras 24 horas seguidas delante del ordenador jugando al WoW decide bajar a la tasca a darse un respiro.
Se sentó en la barra y pidió una fanta de naranja.
Le atendía Margarita, ella era su amiga, su confidente.
Torbe se derrumbó sobre la barra y con lagrimas en los ojos espeto:
"Sabes, yo hubo una época en que fui alguien, Antonio Mercerdo apostó por mi y no es de los que se equivocan."

Margarita le escuchaba atenta, mientras jugaba en el interior de su boca con su dentadura postiza.
"¿Y ahora que me queda?" se preguntaba el Torbellino. "Tengo una Web con contenidos de ínfima calidad y cada vez que hago una película todo el mundo dice lo mismo:
Eh si las tias estaban buenas, lo que no me gusta es el gordo ese que sale".
"Y del programa de televisión donde colaboro mejor ni hablamos"
"¿Qué puedo hacer?"
"Puedes venir conmigo al almacén" - respondió Margarita.

Y juntos entraron a ese almacén con olor a jaula de tigres de Angel Cristo.
Torbe pasó la mano por las ingles de Margarita. El tacto era similar al lomo de una rata muerta, aún así no se lo pensó, la última vez que había follado gratis fue la noche en que se emitió el primer programa de "Goles son Amores".
(ahora enfocamos la puerta del almacén cerrada con ellos dos dentro, el plano se va abriendo y de fondo se oye un ruido similar al de una cacería de focas).

De los calzoncillos de Torbe sale una fumata negra y las liendres de su culo pasean en góndola. Una tempestad de cagadas, efluvios corporales y fuego solar.

Nuestro protagonista tras 24 horas seguidas delante del ordenador jugando al WoW decide bajar a la tasca a darse un respiro.
Se sentó en la barra y pidió una fanta de naranja.
Le atendía Margarita, ella era su amiga, su confidente.
Torbe se derrumbó sobre la barra y con lagrimas en los ojos espeto:
"Sabes, yo hubo una época en que fui alguien, Antonio Mercerdo apostó por mi y no es de los que se equivocan."

Margarita le escuchaba atenta, mientras jugaba en el interior de su boca con su dentadura postiza.
"¿Y ahora que me queda?" se preguntaba el Torbellino. "Tengo una Web con contenidos de ínfima calidad y cada vez que hago una película todo el mundo dice lo mismo:
Eh si las tias estaban buenas, lo que no me gusta es el gordo ese que sale".
"Y del programa de televisión donde colaboro mejor ni hablamos"
"¿Qué puedo hacer?"
"Puedes venir conmigo al almacén" - respondió Margarita.

Y juntos entraron a ese almacén con olor a jaula de tigres de Angel Cristo.
Torbe pasó la mano por las ingles de Margarita. El tacto era similar al lomo de una rata muerta, aún así no se lo pensó, la última vez que había follado gratis fue la noche en que se emitió el primer programa de "Goles son Amores".
(ahora enfocamos la puerta del almacén cerrada con ellos dos dentro, el plano se va abriendo y de fondo se oye un ruido similar al de una cacería de focas).

