kakerlak
Veterano
- Registro
- 8 Abr 2005
- Mensajes
- 1.894
- Reacciones
- 2
Niños y niñas, acabo de hacer un descubrimiento que, sin duda alguna, pasará a los anales de la historia de la anatomía. Lo he llamado convulsión testículonasal de kakerlak.
El hito en cuestión ocurrió hace breves instantes. Por motivos que no vienen al caso estaba desnudo y con la nariz goteando incesantemente, por lo que, como dicta la lógica, procedí a sonarme. El caso es que había una masa rebelde de mocos que obstinadamente se negaba a abandonar mi naso, por lo que me encorvé en sobrehumano esfuerzo para expulsar dicha masa mucosa fuera de mi.
Y hete aquí mi sorpresa al descubrir que, con cada esfuerzo sonatorio, mis buebos se separaban un poco el uno del otro, subiéndose un par de centímetros. Contra más fuerte me sonaba, más se me subían los güitos.
Ahora me encuentro absorto en un mar de dudas ante esta extraña convulsión testiculonasal. ¿Qué es esta extraña conexión entre el escroto y la nariz?, ¿acaso rezumo amor por las fosas nasales?. Lo único que puedo aseguraros es que el bamboleo que adquieren las pelotillas es sumamente hipnótico, jamás podré volver a sonarme los mocos sin verme las pelotas mientras lo hago.
El hito en cuestión ocurrió hace breves instantes. Por motivos que no vienen al caso estaba desnudo y con la nariz goteando incesantemente, por lo que, como dicta la lógica, procedí a sonarme. El caso es que había una masa rebelde de mocos que obstinadamente se negaba a abandonar mi naso, por lo que me encorvé en sobrehumano esfuerzo para expulsar dicha masa mucosa fuera de mi.
Y hete aquí mi sorpresa al descubrir que, con cada esfuerzo sonatorio, mis buebos se separaban un poco el uno del otro, subiéndose un par de centímetros. Contra más fuerte me sonaba, más se me subían los güitos.
Ahora me encuentro absorto en un mar de dudas ante esta extraña convulsión testiculonasal. ¿Qué es esta extraña conexión entre el escroto y la nariz?, ¿acaso rezumo amor por las fosas nasales?. Lo único que puedo aseguraros es que el bamboleo que adquieren las pelotillas es sumamente hipnótico, jamás podré volver a sonarme los mocos sin verme las pelotas mientras lo hago.
