En el edificio de enfrente, en el primero, vive una argentina de unos 30 muy resultona que yo creía que era holandesa porque la tía no tiene cortinas y hace vida en su estudio con las persianas hasta arriba de noche y de día. Que la he visto en bolas mil veces y comiendo y de todo, admirando en cierto modo su nivel de pasotismo porque yo soy la antítesis, la vieja del visillo.
Pues me he enterado de su nacionalidad con el mundial, que ha invitado a dos amigas y ahí están con sus camisetas ya puestas las 3 y en grupo ya ha salido el histrionismo propio de su nacionalidad, ya andan asomándose a las ventanas y gritando, han tendido una bandera... Cosas relativamente normales que si fueran de otro lugar probablemente hasta lo vería entrañable.
Estoy deseando verlas sufrir esta noche. Por favor, por favor, que pierda Argentina.